Benito Perkulis - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Benito Perkulis

Colección y Consulta

Benito Perkulis:
entre la profesión y la vocación


Por: Becky Rubinstein

Benito Perkulis, nuestro entrevistado, tiene bien clara la línea divisoria entre profesión y vocación. Dentista y hombre de teatro, también cuentista, no se siente nada especial. Simple y llanamente siempre le ha gustado el teatro. El teatro tocó a su puerta a muy temprana edad gracias a la afición de su padre por la música, por el arte.
Sus primeros recuerdos están ligados a las compañías de teatro -las de zarzuela y opereta; las de comedia como las del incomparable Joaquín Pardavé. De Silvia Piñal y Rafael Banquels cuando eran pareja...
Y cosas de la vida: años después, se hizo amigo del talentoso Rafael quien lo introdujo al mundo de las telenovelas.
"Siempre tuvimos privilegios -nos cuenta Benito- para entrar al teatro. Mi papá tenía una zapatería grande en San Luis Potosí, donde viví hasta los once años. Cierta ocasión, entraron Silvia Piñal y Rafael Banquels... No recuerdo si compraron zapatos o si tan sólo se los probaron. Era el 48 ó 49... Entonces, los veíamos como gente de un mundo aparte, como súper estrellas del cine y del teatro. Aún no había T.V.... Yo entraba a los camerinos a pedir autógrafos. Conocí entonces a Pepita Embil y a su esposo Plácido Domingo, padres del hoy famoso Plácido Domingo, hijo. También venía el ventrílocuo Paco Miller con su espectáculo musical".

Tras escuchar las primeras experiencias de Benito ligadas a la historia del teatro nacional, se nos ocurre preguntarle si alguna vez ha pensado escribir sus memorias. Serían -pensamos- las memorias de gente fuera de lo común, de la provincia, de la comunidad: de otra época por recuperar.
"Esto es parte de otra historia -nos dice- siempre me gustó escribir. Las veces que lo intenté, recibí un segundo lugar en relato y dos veces en cuento. Lo curioso es que cuando llegamos de San Luis Potosí, mi papá puso una "fábrica" de suéteres, sin tener idea de lo que estaba haciendo. Yo estaba en "La Naye"... No se usaba uniforme, fue entonces que se les ocurrió uniformar a los alumnos. Yo dije que mi papá tenía una fábrica de suéteres. Les llevé una muestra. Eligieron a mi papá. Esta historia se la debía a mi papá hasta que la escribí..."
"Mi papá era músico de vocación. En Lituania tocaba el piano; acompañaba con música a las películas mudas. Yo crecí con la música de "La Viuda Alegre", de "El Murciélago"... Todos los domingos venían amigos y tocaba. Aunque lo de mi padre era la música y lo mío el teatro, todo está, de algún modo, relacionado.
Benito, emocionado, nos habla de sus inicios en el mundo del teatro, ya no como espectador, sino como actor, como personaje. Recuerda sus doce años en el "Teatro Infantil" de Pepita Verbitsky en la sede del "Depor". Ya de jovencito, organizó, durante cuatro, cinco años, el teatro juvenil.
Por un tiempo dejó el teatro para realizarse profesionalmente. Años después, llegaría su oportunidad como actor profesional al lado de Hugo Argüelles, autor de "Las Aves Cabalísticas", obra montada en el CDI y con Benito como protagonista. De ahí, un taller de apreciación literaria...
Después se dio la presentación de "La tarántula art-nouveau de la calle del Oro", también de Hugo Argüelles, y al lado de Rosita en el "Foro Coyoacanense".
Y de ahí, un año después, el salto a la TV. Benjamín Cann, director de escena dentro de las paredes del CDI, pensó que Benito representaría como nadie -eso suponemos- a un abogado. Y como tal, lo mismo desempeñarse con soltura dentro de la pantalla televisiva.
Benito también participó en la serie "Mujer", proyecto de Silvia Piñal. También en otra novela junto a Javier Marc y a Silvia Pasquel.
Para Benito resulta tremendamente importante tener un lugar donde desarrollar la propia vocación. "No tiene que ver con dinero, con familia, con éxito. Es algo más privado, más profundo. Vivimos, sobre todo, una vida muy difícil en una ciudad conflictiva, de ahí la necesidad de un remanso".
Y nos habla de su familia: "Sharon hace teatro. No se si su afición tiene que ver con la genética, con el aprendizaje, o con ambas cosas. Mi hija chica estudia periodismo: se le da muy bien la redacción. Mi hijo es muy hábil en matemáticas... Mi esposa, Etele, vende enciclopedias.
Al parecer, la familia Perkulis -eso concluimos- aunque manejan diferentes lenguajes, todos y cada uno de ellos han encontrado un camino para expresarse. Ya sea a través de la música, del gesto, de la palabra, incluso del saber matemático.
Aunque Benito en alguna época de su vida se sintió negado en matemáticas, ha descubierto que "son bonitas, que le gustan". Que su mente es matemática...
La memoria, deduce Benito, tiene que ver con algún sentido matemático. Dicho sentido le ha servido para aprender los argumentos. "La regla del tres -agrega- es vital en mi vida diaria".



Regreso al contenido | Regreso al menu principal