Cubrirse o no la cabeza - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Cubrirse o no la cabeza

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Cubrirse o no la cabeza


Por: Wolf R. Korzenny


La kipá o pequeño gorro (solideo) usado por los varones judíos observantes, aunque no está prescrito por la ley bíblica, fue considerado digno de alabanza en la época del Talmud. Para un judío devoto el cubrirse la cabeza con esa prenda, equivale al turbante para un sikh, o el velo para una musulmana; asimismo representaría entre los cristianos la obligación de descubrirse cuando se penetra en un recinto sagrado.
En general cada religión provee a sus fieles distintos modos de expresión religiosa, con los que se diferencian de los creyentes de las demás religiones. En el caso judío los sabios decían: "no hay que caminar más de cuatro codos (dalet amot) sin cubrir la cabeza ante la presencia divina -Shejiná-.
Como se sabe el Talmud tiene dos ritos, siendo éstos el babilónico y el de Jerusalem. Los mismos sabios comprendían que la naturaleza de los ritos variaba de acuerdo a la región y hasta el clima de los diferentes nacionalismos y elementos sociales que siempre existen -hasta la fecha- en el pueblo judío. Sin embargo la mística judía tomó gran fuerza en la vida social comunitaria alrededor de los años 1300 de nuestra era.
Tanto entre los ashkenazitas como entre los sefaraditas, el cubrirse la cabeza se convirtió en una costumbre y además como un signo de piedad entre los hombres y de modestia entre las mujeres, llegándose a asociar una cabeza descubierta (guilui rosh) con frivolidad y como tal, fue condenada por Maimónides (Yad, Deot 5.6).
Al transcurrir el tiempo especialmente en las plegarias dentro de las sinagogas, el hacerlo con la cabeza descubierta se relacionaba con la práctica cristiana, por lo que fue mal visto aunque no se establece una prohibición. En la actualidad se considera como un símbolo de lealtad a la tradición, existiendo gorritas de diferente material.
Usar o no usar la kipá, hasta la fecha es una decisión individual que cada persona debe tomar de acuerdo con sus convicciones o con las presiones que sobre él actúan en la sociedad. Lamentablemente han existido algunos casos en que su uso o no, se ha convertido en una coerción, como algunos casos que citaré a continuación:
En los Estados Unidos un rabino judío con el grado de capitán en las fuerzas armadas, debió enfrentarse con la exigencia de despojarse de la gorrita mientras vestía el uniforme militar. El rabino-capitán acudió a la justicia y obtuvo en primera instancia un fallo a su favor, mismo que fue revocado con posterioridad por la Suprema Corte de los Estados Unidos, en una decisión de cinco contra cuatro, en base al argumento de que los aspectos disciplinarios respecto al vestir, deben prevalecer sobre necesidades particulares que su religión impone a un oficial. Más tarde el mismo congreso decidió que ese tipo de pequeñas y justificadas desviaciones del código de vestir, no constituían una amenaza para la disciplina.
Un segundo caso ocurrió en Buenos Aires Argentina, en donde un director de asuntos consulares se negó a atender un trámite solicitado por una viuda en tanto que el rabino que la acompañaba no se descubriera ante la autoridad. Cuando supo del caso la Cancillería citó al rabino ofendido para pedirle excusas y el funcionario fue suspendido. Este caso fue un acto marginal, ya que el intento de coerción fue obra de un individuo aislado y fue inmediatamente corregido, pero es ilustrativo de los extremos a que se puede llegar cuando se quiere imponer un comportamiento que excluye el respeto por las creencias del prójimo.
A diferencia de los dos casos anteriores, en que se obligaba a descubrirse la cabeza, en Israel la coerción para cubrirse la cabeza ha llegado hasta el mismo Parlamento. Un diputado preguntó si el rabinato quien se considera una instancia judicial estatal, tiene derecho a exigir a los litigantes y sus abogados el cumplimiento de un deber religioso cuando comparecen ante los tribunales rabínicos. También preguntó si la norma sería aplicable a letrados no judíos.
El viceministro de asuntos religiosos contestó que el propósito es introducir en los tribunales religiosos un clima de solemnidad y respeto, por lo que se dejaba a la discreción de los mismos los casos especiales. La respuesta aunque aparentemente es insatisfactoria, se apega a los más sabios criterios cuando de costumbres se trata, aunque como se nota, aún un pequeño adminículo puede causar grandes interrogantes sociales, jurídicas y religiosas.
Mi conclusión al respecto una vez que se han visto a lo largo de nuestra historia, posiciones de religiosos y liberales, sin ningún fundamento contenido en ley escrita, es que hay que respetarnos y respetar a los demás en nuestros usos y costumbres, por lo que el criterio más amplio -en ambos casos- es el mejor, evitando a toda costa una imposición o coerción. De todas formas amigo lector, me gustaría que a través de estas páginas externara usted su criterio al respecto.



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