Desde el Principio... - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Desde el Principio...


Por: Jacobo Contente

La Biblia señala el inicio de la creación con los cielos y la tierra. Pero esta referencia al techo y piso naturales del hombre no fue un fenómeno aislado, ya que también encontramos en los albores de todas las civilizaciones, un punto de vista religioso; para algunos, como la morada de los dioses, supervisores del día y de la noche; para otros, los grandes fenómenos de nuestra bóveda celeste como eclipses de sol y luna, aparición de cometas etc.... les dieron la "certeza" de que influían en sus vidas. De estos observadores (astrónomos - sacerdotes) que tomaban notas, compilaban calendarios y actuaban como depositarios de las leyendas relacionadas con el cielo, nacieron -sin una distinción clara entre ambas- la astrología y la astronomía. De esta última, hoy intentamos presentar una pequeña cápsula de algunos aspectos interesantes de la más antigua de las ciencias de la naturaleza, que deriva de ciencias más generales.

No es posible señalar la fecha en que nació la astronomía, pero algo si podemos puntualizar, la fascinación del hombre por el cielo -que como se anotó al principio- no sólo le ha inspirado curiosidad y asombro, sino también, a veces, temor y polémica. La ciencia que trata los cuerpos celestes, fue tomando forma en varios siglos; estudiando el movimiento de las estrellas y anotando el desfile de las estaciones. Porque cuando el hombre abandonó la vida nómada y se estableció en un lugar fijo para cultivar el suelo, tuvo que buscar alguna manera de decidir cuándo convenía sembrar y cosechar.

Pronto observó que, al llegar el invierno el sol estaba más bajo en los cielos, y las noches eran

Uno de los objetivos de esta reseña, es el de invitar al público lector a disfrutar -cuantas veces pueda y las condiciones se lo permitían- del espectáculo nocturno del cielo; esto puede hacerlo a simple vista o con la ayuda de unos prismáticos. Podrá observar -por ejemplo - las grandes zonas obscuras de la Luna, que son el resultado del choque de grandes objetos hace casi cuatro billones de años; podrá seguir la ruta nocturna de cinco planetas, reconocer las 88 constelaciones desde un punto u otro de la tierra; dibujar las formas tradicio-nales de las estrellas y observar cómo algunas de ellas -sobre todo las variables- cambian de luminosidad a lo largo de los días, las semanas o los meses.


más largas o que al avanzar la primavera el sol salía y se ponía cada vez más al norte, así nació el calendario. Hasta la llegada de los antiguos griegos, la mayoría de los conocimientos astronómicos se basaban en creencias religiosas o mitológicas. Ellos se percataron de que el conocimiento sobre el universo, puede venir de la observación de los fenómenos naturales y el uso del razonamiento para entender lo que se estaba observando.

Cabe señalar también, que el hombre antiguo trabajaba solamente con una cosmología geocéntrica, de que los planetas giraban alrededor de la Tierra, proyectando el diseño de sus formas de acuerdo a su imaginación, clasificando el cielo

También a simple vista o si lo prefiere con algún instrumento más sofisticado como un telescopio, le será fácil distinguir racimos de astros, como las Pléyades en Tauro, y nubes de gas, como la Gran Nebulosa Orión. En una noche muy obscura, su observación puede abarcar la inmensidad de nuestra galaxia, la Vía Láctea, serpenteando por el cielo junto a sus tres vecinas. También se pueden avistar satélites artificiales, lluvias de meteoritos y, desde puntos lejanos del norte o del sur, disfrutar de la fabulosa exhibición pirotécnica de las luces meridionales o septentrionales ( la aurora boreal y la austral).

mediante dibujos de dioses, animales y seres fantásticos; surgiendo así, diversos signos llamados zodiacales en diversas civilizaciones.
Un filósofo griego llamado Claudius Ptolemaeus, más conocido como Ptolomeo, creó un modelo cosmológico del Universo, en base a las teorías de los grandes filósofos helenos, principalmente Aristóteles. Ptolomeo de Alejandría, publicó en el año 140d.c. una admirable enciclopedia de la ciencia clásica, él creía saber cual era el lugar preciso de cada cosa.

Algo le podemos asegurar, sus observaciones nunca le aburrirán, pues el cielo constantemente esta cambiando. La luna sale por término medio, cuarenta minutos más tarde cada noche, por lo que, al igual que sus fases son diferentes cada vez que se asoma, su posición en relación con las estrellas también varía. Los planetas por su parte, aunque se mueven mucho más lentos que la Luna, trazan elegantes recorridos entre las estrellas, y es fácil seguir los movimientos de los cinco más cercanos si se observa durante una temporada.

La Tierra era una esfera en el centro del Universo, la Luna, el Sol y cada uno de los cinco planetas conocidos en su época, estaban sujetos a una esfera y giraban alrededor de la Tierra en órbitas. Otro gran científico (clérigo polaco nacido en 1473) fue Nicolás Copérnico, quien propuso que si se cambiaban los lugares de la Tierra y el Sol, la teoría se ajustaba mucho más a los hechos que en el sistema ptolemaico. Pero no fue sino hasta el siglo XVII, cuando el italiano Galileo Galilei, gracias a sus observaciones con la ayuda de un telescopio de su propia invención, pone fin a la idea de que la Tierra era el centro del Universo, no sin antes ser sujeto de un juicio por la iglesia en Roma (1633), en el cual fue culpable por haber defendido y enseñado la doctrina copernicana.
El método de investigación que se utiliza en la astronomía es el científico, en el cual, se formula una hipótesis, variables y por medio de la observación se llega a una conclusión sobre la naturaleza de la hipótesis. Desde que Newton murió, en 1727, la gente aceptó el modelo heliocéntrico de Copérnico, así como la idea de que el espacio era infinito y contenía una vasta cantidad de estrellas.
Herschel le dio forma a la Vía Láctea y determinó que el Sol no era el centro del Universo. Edwin Hubble, por su parte, descubrió que el Universo es más largo de lo que se pensaba y la existencia de galaxias. Nuevos descubrimientos se han hecho recientemente acerca de la edad del Universo, como la teoría de la expansión del Universo. Estos descubrimientos se han logrado gracias a los avances en los telescopios para hacerlos más poderosos.
Se considera como un hecho que las estrellas tienen un período de vida, que las galaxias se encuentran en grupos, que todo gira gracias a la fuerza gravitacional, que los planetas del sistema solar están compuestos primordialmente de gases, etc.. En el caso de la astronomía, las cosas evidentes necesitan ser estudiadas y probadas para ser aceptadas.
Hoy en día, los modernos aficionados a la astronomía disfrutan de los impresionantes avances que ha experimentado esta ciencia desde principios de siglo, pero lamentablemente, la inmensa mayoría del hombre moderno, aunque está enterado por diversos medios de difusión de los últimos avances, ha perdido la oportunidad de maravillarse personalmente de muchos fenómenos que ocurren en su bóveda natural, muchas veces por vivir en grandes ciudades iluminadas y contaminadas por el avance industrial; otras más, por haber convertido su escala de valores y asombro, dejando a un lado una de las cosas mas bellas que nos ha brindado desde siempre la naturaleza. El hombre común de nuestra era -por regla general- pocas veces mira al cielo con detenimiento. Tal vez si lo hiciera con más frecuencia, muchos de sus males emocionales que lo aquejan menguarían, al sentir su inmensidad y lo grandioso de sus leyes y movimientos.




Por su parte las estrellas se retrasan unos cuatro minutos cada noche, cifra que aunque no parezca excesiva, si se acumula, supone casi una hora a las dos semanas y un día a lo largo de un año. Incluso con perceptibles modificaciones en el cielo durante una misma noche; al término de dos horas, estrellas que estaban cerca del horizonte oriental, guiñarán al cielo más alto y otras dejarán de verse, una vez culminado su ocaso por el oeste.
Si su curiosidad y afán de conocimiento le pide más, no olvide que existen en todos los países asociaciones de aficionados a la astronomía, en donde adquirirá muchas de las técnicas de observación y podrá también disfrutar de viajes especiales a regiones privilegiadas por sus cielos claros, amén de convivir con nuevos amigos de los que siempre aprenderá y -por regla general- estarán dispuestos a ayudarle en todo lo que puedan. Si su carácter o las ocupaciones diarias no le permiten pertenecer a alguna asociación de este tipo, también se podrá dar gusto pues existe mucha información al respecto (revistas especializadas, libros y manuales, extensa red mundial en Internet y hasta un programa de computación que le permitirá observar a todo color los fenómenos celestes desde la comodidad de su estudio, con el que podrá programar las condiciones del cielo en diversas latitudes desde el año 4,799 a.C. hasta Diciembre del año 27,900 d.C).


Como puede darse cuenta, amigo lector, las oportunidades de entender los cambios y fenómenos que aparentemente son desconcertantes, a lo que el cielo - universo se refiere, están prácticamente al alcance de sus manos si lo desea. Puede ser que con el tiempo su nombre y apellido se perpetúen en los anales astronómicos, por el descubrimiento de algún cometa, nueva luna, nueva estrella, asteroide etc., aunque lo importante es la comprensión de estas maravillas de la creación, incluido nuestro vasto hogar llamado tierra, que es única en la familia del Sol, una frágil esfera cubierta de agua y oxígeno, llena de una vida maravillosa y variada.



NO OLVIDEMOS QUE LAS GRANDES PREGUNTAS SOBRE EL UNIVERSO SON LAS MÁS DIFÍCILES DE RESPONDER; PARA ELLO LA HUMANIDAD HA INVERTIDO Y SIGUE INVIRTIENDO EL TIEMPO
E INTELIGENCIA DE SUS MEJORES HOMBRES, ADEMÁS DE UNA GRAN CANTIDAD DE RECURSOS, PERO NUESTRAS PROPIAS OBSERVACIONES
Y CONOCIMIENTOS SOBRE EL TEMA, SIN DUDA NOS AYUDARÁN A FORTALECER NUESTRO ESPÍRITU, YA SEA ESTE RELIGIOSO O CIENTÍFICO.






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