El Caso Rosembreg PII - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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El Caso Rosembreg PII

Colección y Consulta

El Caso Rosenberg
(Última parte)

Hace 61 años, el mundo se sacudió por un caso más terrible y más trágico que el «Affaire Dreyfus»


Por: Albert Djemal

El día siguiente, 6 de Abril de 1951, David Greenglass, hermano de Ethel Rosenberg, fue condenado a 15 años de cárcel con la promesa de salir libre a los 5 años.
La opinión pública mundial se quedó estupefacta ante esta condena preguntándose: «¿cómo es posible que los principales acusados en esta tragedia, los que confesaron haber entregado a la URSS importantes secretos atómicos y nucleares y en especial Greenglass, quien confesó haber robado el «uranio enriquecido» de Los Álamos para entregarlo a los soviéticos, gozaron de estos privilegios y unas condenas tan benignas, mientras los Rosenberg que siempre negaron su culpabilidad fueron condenados a la pena de muerte...»
Y aquí empezó la batalla legal para salvar la vida de los Rosenberg, batalla que debería durar más de dos años.

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Los abogados de los Rosenberg presentaron cuatro veces a la corte la Apelación, los recursos necesarios para la revisión del proceso y cuatro veces fueron rechazados, mientras la fecha de la ejecución, fijada para el 21 de Mayo de 1951 fue aplazada una y otra vez para el 12 de Enero, 9 de Marzo y finalmente para el 19 de Junio de 1952.
Por los rechazos en la Corte de Apelación, los abogados decidieron presentar un recurso de revisión del proceso ante la Suprema Corte de los Estados Unidos, pero dos veces la Corte Suprema rechazó la petición por 5 votos contra 4 a pesar de que el Juez Douglas se pronunció por la suspensión de la ejecución y por la revisión del proceso. Por otra parte el gobierno de los Estados Unidos declaró, que lo único que puede salvar la vida a los Rosenberg es declararse culpables... Pero los Rosenberg rechazaron esta oferta y se declararon inocentes.
Quedando tan sólo el último recurso (pedir el indulto al Presidente Eisenhower), desesperado, el gran abogado Emmanuel Bloch, se presentó en la Casa Blanca para solicitar el indulto al Presidente.
He aquí la contestación del Presidente Eisenhower a la solicitud del indulto:
«... al respecto, únicamente puedo decir que con sus actos, los Rosenberg aumentaron mucho el riesgo de una guerra nuclear y tal vez condenaron a muerte a millones de inocentes. La ejecución de dos seres humanos es un asunto muy grave, pero mucho más grave todavía es pensar que la muerte de millones de víctimas puede estar directamente ligada a los actos de estos dos espías...»
Al enterarse de la declaración del Presidente, Julius Rosenberg le escribió a su esposa las siguientes palabras: «Ethel: creo que en nuestro caso, el antisemitismo pesó más que la Justicia...»
Pero muchos opinan que no fue el antisemitismo, sino este síndrome de anticomunismo que dominaba al pueblo y al gobierno de los Estados Unidos al principio de los años cincuentas provocado por el Senador Joe Mac Carty.

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El mundo entero se movilizó para salvar a los Rosenberg. Marchas y motines frente a las Embajadas de Estados Unidos en casi todos los países del mundo. Yo, personalmente asistí a una manifestación en la Plaza de la Nación en París, en la que según los cálculos, asistieron más de 300 mil personas pidiendo el indulto de los dos inocentes.
He aquí el texto de algunos telegramas dirigidos al Presidente Eisenhower antes de la ejecución:
FRANCOIS MAURIAC: «Le quiero recordar, Sr. Presidente, en este momento de grave decisión, que Francia entera, por mi voz, le pide indultar a los esposos Rosenberg: la Iglesia Católica, el Sínodo de la Iglesia Reformista, el Rabinato Francés, todas las Centrales Sindicales, todos los Partidos Políticos, Periódicos de todas las opiniones, Rectores de las Universidades, grandes escritores, artistas, científicos, juristas, federaciones deportistas, ligas de Derechos Humanos y la unanimidad del pueblo francés, todos le suplicamos indultar a los dos inocentes».
Pero Eisenhower quedó sordo a estas súplicas y a las siguientes:
ANDRE MAUROIS: «¿Acaso alguien podrá imaginar los remordimientos de los jueces franceses, si Dreyfus hubiera sido ejecutado y si su inocencia hubiera sido reconocida solamente después de su muerte?»
GEORGES DUHAMEL: «El mundo entero espera el indulto de los Rosenberg. Sr. Presidente: no desespere al mundo entero».
EL GRAN RABINO SCHILLI: «¿No es escandaloso condenar a dos seres humanos por el testimonio de un solo testigo y por ende un testimonio de lo más sospechoso? Dios está con los perseguidos, está con los Rosenberg, está con nosotros».
LOUIS MARTIN CHAUFFIER: «No se si los Rosenberg son comunistas. Lo que se es que son inocentes».
PABLO PICASSO: «Pido al Presidente Eisenhower salvar la vida a dos inocentes y a su país de una vergüenza imborrable».
LEON JOUHAUX: (líder sindical y Premio Nobel de la Paz): «Me junto a todos los amantes de la libertad, de la paz y de la justicia, para pedir el indulto y evitar que lo irreparable sea cometido».
JEAN COCTEAU: «Igual que millones de seres humanos en el mundo entero, espero y suplico que este crimen no será cometido».
FRANCOIS MAURIAC: «Seguimos exigiendo para los Rosenberg, no piedad sino Justicia».
Y junto a la súplica de estos grandes del mundo, cientos de miles de gente común y corriente, de gente del pueblo, pidieron al Presidente Eisenhower, clemencia para los Rosenberg.
Pero Eisenhower, de nuevo quedó sordo a estas súplicas, y minutos antes de la ejecución, el abogado Emmanuel Bloch, el heroico defensor de los Rosenberg, se comunicó con el director de la cárcel para pedirle: «... transmita a los Rosenberg, todo mi afecto y mi admiración. Dígales que hoy me da vergüenza ser norteamericano. El pueblo de Norteamérica debe saber -siguió diciendo el abogado- que América vive actualmente bajo el yugo de un dictador militar disfrazado de civil. Debemos resistir al nuevo Nazismo...»

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Al conocerse la noticia de la ejecución, decenas de miles de franceses salieron a la calle a manifestar su dolor, colocando en la plaza de la Concorde y en las paredes de las Tullerías, flores y velas junto a las fotografías de los dos sacrificados.
Al día siguiente se publicaron en la prensa de todo el mundo, artículos criticando y censurando este acto bárbaro. A continuación algunos extractos de los artículos publicados por dos de los escritores más importantes.
En París, JEAN PAUL SARTRE, en un largo artículo escribió lo siguiente: «... El caso Rosenberg es nuestro caso... Lo que hicieron es un linchamiento legal que cubre de sangre a todo el pueblo norteamericano y que demuestra la quiebra de la democracia norteamericana y su incapacidad de asumir el liderazgo del mundo occidental… Ustedes creyeron que el asesinato de los esposos Rosenberg es un asunto privado (suyo), pero esto no es cierto porque cientos de miles de voces en el mundo entero gritaron: SON INOCENTES.
Y en Moscú, ILYA EHRENBOURG, en un largo artículo en el periódico Pravda, escribió: «... Los Rosenberg murieron porque querían la Paz, como lo quieren cientos de millones de gente honesta en el mundo entero. Desgraciadamente, del otro lado del océano, hay gente que engaña a su pueblo, intimida a la humanidad y busca provocar una guerra. No, esto no va a suceder. La sangre de los dos inocentes unirá todavía más estrechamente a todos los hombres que deseen la Paz».

Culpables o inocentes, Julius y Ethel Rosenberg, se llevaron su secreto a la tumba.


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