El Cerebro - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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El Cerebro

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El Cerebro
Orquestador de nuestro estado inmune (de defensa)


Por: Albert Akkad

Todos sabemos que el cerebro es un órgano que controla nuestros pensamientos, nuestras decisiones, nuestras actitudes y sabemos también que es sitio de enfermedades desde las orgánicas, como cuando existen tumores u otras aberraciones en el órgano, hasta las psíquicas, desde las depresiones hasta las enfermedades hereditarias que lo afectan.


En realidad el cerebro es un todo, es el órgano que controla nuestra vida, que nos mantiene respirando automáticamente, estemos despiertos o dormidos; que controla nuestro estado de vigilia, nuestra temperatura, el latido de nuestro corazón, nuestro afecto, nuestro odio, nuestro deseo sexual, nuestro desarrollo y nuestro comportamiento. Como vemos el cerebro es un órgano jefe de orquesta que la medicina no ha podido aún desnudar completamente.
El cerebro como regulador de nuestra inmunidad, abre un nuevo horizonte para el control de las enfermedades. Estudios recientes han demostrado la manera como el cerebro interactúa con las células que tienen bajo su control la lucha contra las enfermedades, lo que ha dado un empuje a una ciencia relativamente nueva: la psiconeuroinmunología, que dicha más fácilmente es la ciencia que estudia las relaciones entre el cerebro y la inmunidad.
Hablaremos hoy de lo que vivimos cotidianamente, el modo de vida en el que estamos inmersos todos, ha estado cambiando de manera acelerada. Puede ser que nosotros no nos demos cuenta gracias a que el humano tiene una respuesta adaptatoria verdaderamente remarcable. El humano como todos los animales es un ser que fue diseñado para la lucha, para conseguir su alimento por la fuerza, a base de arduo trabajo. Por ejemplo: si nosotros echamos un vistazo a nuestro cuerpo nos daremos cuenta de eso. Muchas veces nos preguntamos por qué tenemos vello en todo el cuerpo, acaso sirve de algo, y más aún por si usted no lo sabía cada vello de nuestro cuerpo tiene para si mismo un músculo que lo hace erizarse cuando nos asustamos o nos da frío. El vello si lo comparamos a un animal es para abrigarnos del frío, por lo tanto no lo necesitamos porque usamos ropa para ese propósito. Erizarse, a quien le importa, pero si un animal lo hace es para mostrarse más grande frente a su enemigo, un poquito más feroz. A nosotros realmente no nos sirve.
Si vamos en un carro y alguien nos toca el claxon insistentemente, nos enojamos; nuestro corazón se acelera, sudamos de coraje, respiramos más rápido, esa respuesta del cuerpo fue originalmente hecha para huir y defenderse, pero nosotros estamos sentados en nuestro carro, no corremos, no usamos ese inmenso cambio que el cuerpo preparó. Y si le queremos responder al que está claxoneando, simplemente apoyamos el botón de la ventana eléctrica, que se baja y le decimos una o dos palabras rápidamente.
Esto significa que el cuerpo desde el nacimiento del primer hombre, fue hecho para pelear, para correr, para luchar, y no ha cambiado a la velocidad de los adelantos tecnológicos. La evolución del hombre es más lenta que la evolución de la tecnología y esto ha causado todas las enfermedades nuevas de los países desarrollados.
Toda esta historia es para demostrar que generalmente vivimos en ambiente, que aún sin sentirlo, es un ambiente estresante al cual ya nos acostumbramos, pero el cuerpo todavía no se acostumbra.
El estrés es un estado en el cual no existe armonía, no hay equilibrio. Esto puede ser provocado por estresores psicológicos, ambientales o fisiológicos. Aparte de todo el estrés lleva a pensamientos y emociones que influencian tanto el sistema nervioso como el sistema inmune, activando así el circuito bidireccional que existe entre los dos. Al estar nervioso y sometido a estrés, el cuerpo suelta ciertas substancias como adrenalina, corticoesteroides, y otros que nos preparan como lo contamos anteriormente a huir, a luchar, pero que también sacrifican algo muy importante que es la inmunidad.
Esto significa que cada vez que estamos estresados, nuestro sistema inmune se deprime lo que hace que no combatamos adecuadamente las infecciones. Si usted se fija cada vez que algo le preocupa de sobremanera y dura bastante tiempo, está más cansado, tiene más gripas que lo acostumbrado, estas molestas aftas vuelven a salir, le salen fuegos en los labios en el mismo lugar que la última vez, por lo general está predispuesto a las enfermedades. Los estresores de la vida están allí continuamente. Por ejemplo: este año en que México ha estado inmerso en una larga crisis, las enfermedades se han multiplicado entre los empresarios, llegan a los consultorios preguntando el por qué y la respuesta es sencilla, como usted está estresado su cuerpo no está pudiendo combatir las agresiones del exterior adecuadamente.
Es obvio que durante el sueño no se secretan las sustancias que mencionamos, por lo tanto es cuando el sistema inmune vuelve a rearmarse para poder combatir los agresores del otro día. Lo único malo es que la gente con estrés no duerme bien, lo que cierra el círculo vicioso.
Aparte de brindar protección contra los agentes infecciosos, el sistema inmune nos protege contra el crecimiento espontáneo de cánceres, destruyendo esas células inmediatamente. Se ha podido demostrar que los inmunosuprimidos (sin defensas) son más susceptibles a contraer cáncer. Estudios recientes han demostrado que las mujeres con cáncer de mamas diseminado y que tienen eventos estresantes en la vida, tienen menos sobrevida que las que están en terapias de grupos y sin factores estresantes.
Todo esto nos demuestra que el hombre fue hecho para vivir de manera diferente a la que vivimos; por lo tanto si queremos combatir el estrés, hay que correr, hay que hacer ejercicio para desgastar las sustancias de nuestro cuerpo que no nos dejan descansar. Hay que eliminar las toxinas que se nos acumulan diariamente, así nos libraremos de las enfermedades del corazón, de las infecciones y tendremos una vida, si no tranquila, un poco más apacible.
Luchar contra el estrés es difícil y modular nuestro carácter lo es más aún, así que hagamos ejercicio y tratemos de vivir en ambientes gratos. Huyamos de los pesimistas. Como dicen por allí, únete a los optimistas. Aunque lo acepto y aconsejo... es muy difícil.




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