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27/09/2017
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El mundo de Spielberg

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El mundo de Spielberg


Por: Bill Landau

"Y el Señor le preguntó a Caín: "¿Dónde está Abel tu hermano?"
Y Caín contestó: "No lo sé ¿Soy acaso el cuidador de mi hermano?"

Los editores de las actuales revistas de temática cinematográfica no han dejado de laudar a Steven Spielberg como "el más espectacular poeta de guerra", clasificando a "Salvando al soldado Ryan", como la cinta que por primera vez muestra el horror y el heroísmo de la guerra.
En honor a la verdad esto no es estrictamente cierto pues lo que se muestra, gracias a la tecnología es la fragilidad del cuerpo humano al llegar en contacto con explosivos y balas. Desde un nivel un poco más profundo la celebridad de la película se debe a que queremos creer en algo de nuevo, algo que tenga que ver con Honor, Patria, y porque no, Heroísmo.
Tanto en Estados Unidos, México o Israel, el triste estado en el que se encuentra el liderazgo hace que el ser humano ansíe por valores más elevados. En Israel, por dar solo un ejemplo, la intervención en Líbano hace recordar los más sórdidos momentos del involucramiento americano en Viet Nam. Lo anterior podría explicar las últimas palabras de Tom Hanks impersonando al sargento John Miller en la película, donde se plantean preguntas sobre sacrificio y responsabilidad, y es ahí donde precisamente se puede encontrar el Honor.
Miller y sus hombres fueron enviados a una muerte casi cierta, a una misión de rescate (como en su tiempo lo hizo Yonatán Netanyahu) para encontrar y salvar al soldado Ryan. La orden fue recibida directamente por el General George C. Marshall, jefe de operaciones del teatro bélico europeo durante la segunda guerra mundial. Marshall se entera que los otros tres hermanos de Ryan han muerto en batalla y cuya madre recibirá la notificación de los tres muertos al unísono. El Capitán Miller, herido mortalmente logra destruir las fuerzas alemanas al tiempo que la mayoría de sus hombres mueren. El momento crucial de la película es cuando Miller mira directamente a los ojos del soldado Ryan y le dice7: gánate lo que hemos hecho por ti".



Al final de la película el soldado Ryan, ya un hombre maduro, regresa al cementerio militar de Arlington en compañía de su familia. Enfrente de la tumba del Capitán Miller, Ryan le pregunta a su esposa: ¿Me he ganado el derecho de vivir?, ¿He sido un buen hombre?, ¿He llevado una buena vida? La esposa sin entender le contesta que sí.
De cualquier manera el soldado Ryan moriría más tarde asaltado por las mismas terribles preguntas. Es claro que no había modo posible que Ryan se ganara el sacrificio que se hizo por él. En realidad, desde lo psicológico, Ryan nunca dejará de sufrir la culpa del sobreviviente como tantos otros han experimentado lo mismo en otras catástrofes.
Desde el ángulo ético-moral, el Capitán Miller a través de su sacrificio muestra un altruismo poco común, hace recordar al Patriarca Abraham al discutir con Dios para que no destruya las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abraham no conocía a nadie en esas ciudades, salvo a su sobrino Lot. Miller no tenía ni idea quien era el soldado Ryan.
La pregunta americana sería: ¿Se ha ganado el Honor después de la Segunda Guerra mundial, Corea, Viet Nam o Irak?
La pregunta israelí sería: ¿Se ha ganado el Honor después de Sabrá y Shatila, la intifada, la ocupación de los territorios o el asesinato de Rabin? ¿Hemos sido el cuidador de nuestro hermano o lo hemos torturado, asesinado en ocasiones en aras de la política o de un fanatismo ideológico?
Las muertes del Capitán Millar o de los soldados israelíes en Líbano o de los indios en Chiapas no fueron para darle al mundo la libertad del materialismo y el consumismo, sino más bien por una decencia humana fundamental dentro de una libertad responsable.
Para que esas muertes no hayan sido en vano, tenemos que enfáticamente contestarle a Dios.

"SI SOMOS RESPONSABLES POR LOS DEMÁS",
YA SEAN Tzoltziles, Bosnios o Palestinos.

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