El nacimiento de una ciudad - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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El nacimiento de una ciudad

2° Lustro Rev. Foro

El Nacimiento de una Ciudad Tel-Aviv


Adaptado por: Jacobo Contente.
De: Revista Ariel. 01/2012

Las personas que ven a una joven graciosa y perfecta, no pueden imaginar que no siempre ha sido así, que sus padres trabajaron duramente por ella y que a veces fue la causa de amargas disidencias. Ahora, que ha crecido tan bella y graciosa, sus padres se la disputan, cada uno reclama el crédito exclusivo por su desarrollo. Lo mismo ocurre con respecto a Tel-Aviv. Los turistas suponen que desde un principio la ciudad era como es ahora y que a los padres les cabe el mérito exclusivo por su gloria.
Tel-Aviv, la primera ciudad hebrea en la llamada Palestina, comenzó su vida en 1909, como un pequeño suburbio de Yafo. Sus constructores se habían propuesto fundar un barrio residencial alejado del centro de Yafo, que conservara empero, un estrecho contacto con su centro comercial y empresarial.
En un principio sus moradores trataron de construir viviendas de veraneo para sí mismos, en donde encontrarían descanso después de un día de trabajo; por otro lado se trataba de que los hijos tuvieran un aire más placentero y sin el temor de contraer la tracoma u otras enfermedades que azotaban al país desde que el pueblo judío fue exiliado.
No contaban con dinero para la compra de tierra y la construcción que se proponían. De hecho, no habían traído nada consigo desde el exterior y lo que una persona podía ganar, apenas le alcanzaba para el sustento. No obstante el deseo de su corazón y la voluntad triunfaron y por unanimidad la decisión de construir un poblado permanente para todas las estaciones del año se impuso.
Al principio sólo fueron 60 personas que dieron forma a una sociedad a la que dieron el nombre de Ajuzat Bait, puesto que cada participante quería erigir una casa para sí en la tierra de nuestro asentamiento. No obstante algunos pensaban que esa zona podría utilizarse para sus huertos y ganado y seguir teniendo en Yafo las facilidades de una zona más popular.
No obstante algunas diferencias de criterio cada persona aportó 20 francos para cubrir los gastos preliminares y se dieron a la busca de terrenos apropiados en las inmediaciones de Yafo. Más tarde consiguieron un financiamiento del Keren Kayemet (Fondo Agrario Judío), quien les favoreció con un préstamo de 300 mil francos.
En la zona abundaban los bancos de arena, muchos hoyos y uno que otro valle, por lo que se dieron a la tarea de adaptar el terreno para la creación de las viviendas. Para ello se usaron desde la fuerza humana hasta animales como camellos y mulas que arrastraban la arena y traían inclusive de la playa piedras para consolidar el terreno A diferencia de los trabajadores árabes a quienes se les debía respetar sus horarios y en muchas ocasiones presionar para que trabajaran, los trabajadores judíos reforzaban su trabajo con el gran espíritu que prevalecía, sumergidos en la arena y cubriéndose del sol con anchos sombreros y sólo haciendo pausas para beber agua y secarse la transpiración en los días más cálidos.

Independientemente a los esfuerzos que realizaban, mucha gente que hacía préstamos usureros, calumniaba al Keren Kayemet y a los constructores por ponerse a construir en la arena, citando un conocido proverbio por "levantar castillos en el aire". Además les reprochaban el perder tiempo y dinero en la futura Tel-Aviv, cuando por otro lado había ciertas prioridades en el rubro de transporte y educación escolar.


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No obstante las críticas ellos se sentían felices pues decían: "Este lugar que antaño fuera desolado y yermo, habrá de llenarse de casas espaciosas y bien edificadas, de árboles placenteros y en el centro mismo del poblado, plantaremos un extenso jardín; a su alrededor construiremos una sinagoga y una biblioteca, un salón comunitario y escuelas, y las calles estarán repletas de jóvenes y niñas". Paralelamente ellos empezaron a construir el gimnasio Herzlia e invitaban a todos los jóvenes a inscribirse pues también sería el primer centro de educación judía y en general.
Cinco años después, Tel-Aviv ya era el mayor y más moderno suburbio de Yafo, en tanto que su población original, de apenas 60 familias, había aumentado a 3,000 personas antes de la primera guerra mundial. Durante la guerra, los trabajos de construcción fueron llevados en forma discontinua y la ocupación británica destruía la vitalidad que sus habitantes deseaban darle. Hasta mayo de 1921 el gobierno civil británico reconoció a Tel-Aviv y le dio un status urbano contando además con un consejero municipal propio, pero seguía perteneciendo al plan de urbanización de Yafo.
Su independencia de Yafo la adquirió más tarde contando con 240 casas, sobre una superficie de 580 hectáreas, creciendo con la tercera alia (1921-1923) y particularmente con la cuarta (1924-1925), modificando el carácter suburbano de Tel-Aviv. Ya para 1922 contaba con una población de 12,392 personas en 1,007 casas, 300 cabañas y 400 carpas; hacia fines de 1925 su número llegaba a 34,200 habitantes alojados en 2,600 viviendas, 1,500 cabañas temporarias y tiendas de lona, sobre una área de 1,460 hectáreas.
Este rápido crecimiento se dio con una absoluta falta de planeación y conocimientos de urbanización moderna, teniéndose el primer intento de planificación por la solicitud que el Alcalde, Meir Dizengoff hizo a la Organización Sionista, misma que recomendó al Prof. Patrick Geddes; famoso biólogo, sociólogo y planificador de ciudades escocesas y otras en Gran Bretaña, Irlanda y la India.
Este personaje ya había tenido vínculos con la Organización Sionista en 1919, cuando diseñó la Universidad Hebrea que sería construida sobre el Monte Scopus en Jerusalem. No obstante su edad (71 años) Geddes viajó a Palestina y accedió al pedido de Dizengoff trazando un plan piloto sobre una superficie de 1,400 hectáreas con sus respectivos límites y ayudándose de algunas fotografías aéreas tomadas especialmente para ese propósito.
Los estudios y mapas presentados por el profesor fueron aceptados con algunas modificaciones pero en lo fundamental se respetaron áreas verdes y las vías de transporte de norte a sur (más anchas que las de este a oeste) incluyendo un centro cultural donde ahora se levanta el Teatro Habimá y el Auditorio Mann.
También había planeado en forma de hexágono, lo que debía de ser el centro comercial de la ciudad (círculo Dizengoff), cuyo eje más importante se extendía a todo lo largo de la calle con el mismo nombre. En general sus estudios dieron por resultado una ciudad larga y angosta y propuso soluciones (de acuerdo al clima) muy particulares en lo que a vivienda se refería, pues sugería que las mismas fueran orientadas hacia el oeste para disfrutar de las brisas marinas; construcciones bajas de no más de tres pisos, a fin de que ninguna bloqueara el aire de la otra, y las ventanas se deberían construir pequeñas, para evitar que el sol se infiltrara.
En su plan piloto, Geddes determinaba con precisión donde construir un puerto en la desembocadura del río Iarkón, mismo que sería rodeado por un parque industrial. Sus planos incluían la ubicación de escuelas de diversos niveles e incluso dos liceos, cinematógrafos, teatros, museos y centros de interés cultural y artístico.
Este plan piloto, 10 años después (1938) fue modificado y adaptado por el rápido crecimiento que dio la quinta alia, pero realmente fueron adaptaciones al plan original mediante las necesidades que la municipalidad tenía de acuerdo a estudios efectuados. Esas transformaciones se toparon con el descontento de terratenientes privados que se oponían a la asignación de varios terrenos para edificios públicos y parques, pero no obstante los problemas que paulatinamente se presentaban, para 1946 la ciudad ya contaba con una población de 200 mil personas.
Toda esta evolución de la primera ciudad judía moderna con sus logros y dificultades se pueden palpar en la actualidad pues la zona sur tiene un aspecto hacinado y desorganizado, no así la parte norte que fue respetada de acuerdo a los planes del Profesor Patrick Geddes, que junto con Dizengoff tienen en la memoria de sus ciudadanos, un perpetuo y respetuoso recuerdo.









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