La Antigua Sinagoga Mayor de Barcelona - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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La Antigua Sinagoga Mayor de Barcelona

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La Antigua Sinagoga Mayor de Barcelona


Por: Becky Rubinstein F. (Enero 2012)

En el mapa de la ciudad, de los lugares a visitar, está Barcelona donde la presencia judía data de tiempos antiguos. Basta  recordar el Montjuif, para el vulgo Montjuic que nada dice  de la presencia judía en dichos lares. Dicha distorsión es señal inequívoca del olvido, gratuito o no, de las huellas judías en  la España  tricastiza,  compuesta  esencialmente por cristianos, árabes y judíos.
  
Viajar a Barcelona y no pisar  la antigua Sinagoga Mayor de Barcelona –actual Shlomo ben Adret-sería imperdonable para cualquiera, judío o no .Sin embargo, no se encuentra en ningún mapa  para turistas. Por casualidad, por suerte, como en mi caso, se arriba a las calles de l’Arc de Sant Ramon, Call, Bisbe y Sant Sever, sede de aquella sinagoga llamada mayor por antigua, por  esencial en la vida de los judíos  rezanderos,  aglutinados   en ordenada comunidad.  

La presencia  judía en la ciudad de Barcelona data de tiempos antiguos. Es difícil precisar cuándo da comienzo, pero ya desde el siglo VIII existen testimonios escritos sobre la presencia del elemento judío. Por ejemplo, existe una Responsa de los rabinos de Babilonia a los de Barcelona. El incansable viajero Benjamín de Tudela, a mediados del siglo XII "recalaba en esa pequeña y hermosa ciudad sobre la orilla del mar, en la que había una comunidad de Israel y hombres sabios e inteligente y grandes príncipes". En 1263 tuvo lugar en presencia del rey Jaume I, la más célebre disputa entre judíos y cristianos, en la que defendió las tesis  judías  el rabino Moshe ben Najmán, también conocido como Najmanides. El año de 1340  vio nacer a uno de los más distinguidos filósofos Hasdai Crescas, autor de Or Adonai, cuyo único hijo falleció en la revuelta de 1391. Poco después, hacia 1350-1360, se iluminó la Agadá que se conserva en el British Museum de Londres. Si bien a partir de la fatídica fecha de 1391 la comunidad como tal  se dispersó, los edificios quedaron en su mayoría en pie. Entre ellos –se nos advierte- la Sinagoga Mayor, la única rescatada del olvido.


En el Call, en el  barrio judío, se reunían sus miembros, ahí debatían, ahí rezaban, ahí recibían  al Shabat. En el Call vivía Shlomó  Ibn Adret (1235-1310) que ofició de rabino durante más de cincuenta años, quien tuvo que enfrentar la azarosa época de contiendas religiosas. También en aquel Call vivió  Nissim Girondi (1310- 1375) de familia cordobesa, que presidió la prestigiosa Academia Rabínica Bacelonesa.

Los judíos de Barcelona  se congregaron al principio en el Call Major: Posteriormente, a mediados del siglo XII,  se expandieron al llamado Call Menor, hoy día la Iglesia de Sant Jaume. Fuera de la ciudad, en las faldas de Montjuif, se encontraba el cementerio.  La Sinagoga Mayor se encontraba en la prolongación de la calle de la Carnicería, conocida también como la de la Escola Major. Lindaba al norte con la llamada calle de la Escola Major, al Este con la calle Marlet, al Sur con la Carrer de les Dones, sobre el cual se construyó en el siglo XIX, y al Oeste tenía un atrio, hoy ocupado por un pequeño local comercial. En la pared Norte exterior se encuentra la efigie de Santo Domingo, colocada allí al cambiar de nombre. Los edificios emblemáticos de las juderías se cristianizaban con la efigie de algún santo.

El día más sangriento de la historia de la comunidad, el del asalto al Call, fue el 5 de agosto de 1391, día que se festejaba a Santo Domingo. A partir de entonces, la calle cambió su nombre por la de Sant Doménec y el edificio pasó, junto con otros bienes de la comunidad, a ser propiedad del rey.


Hoy día,  se entra a la Sinagoga Major desde la calle Marlet. Restos de antiguas épocas, a partir de la época romana, nos saludan. En la Sala Primera, muros medievales y construcciones tardías nos hablan de una época floreciente, esplendorosa. Un nivel más, testimonia  la adaptación a la catástrofe. Los d Árguens, a partir de 1477  ocupan  el edificio. Al ser descubierta su condición de criptojudíos, tuvieron que huir a Francia. En ausencia, la Inquisición  los quema en efigie.

En la Sala Segunda, los notables de la comunidad poseían mejores asientos que los menos favorecidos por la fortuna. Dos amplios ventanales invitaron e invitan a dirigir la mirada a  la Jerusalem eterna: y en la misma sala  el Arca o Arón ha-Kodesh donde se guardan los manuscritos de la Torá. Al fondo se ha emplazado una Menorá de hierro del artista Ferrán Aguiló, de 1957, donada en memoria de sus antepasados. En el ángulo más inferior en el plano, bajo una ventana que daba a la antigua Carrer de les Dones.

Hoy día, la Sinagoga Major, guardada por judíos  cabales, reciben sugerencias, donativos y ayuda para el mantenimiento, visitas en grupo, celebración de ceremonias. Basta contactar a la Asociación del barrio judío medieval de Barcelona. O llegar por mera casualidad.




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