La Esclavitud P I - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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La Esclavitud P I

Colección y Consulta

La Esclavitud
(Primera de Dos Partes)


Por: Danielle Wolfowitz

En la antigüedad nuestro pueblo conoció por larguísimos años el martirio de la
esclavitud en Egipto. Finalmente D-os se apiadó de su pueblo
y envió a Moisés para rescatarlo.


En los últimos tiempos del Imperio Romano y los primeros siglos de la Era común, los esclavos, contrariamente a lo que se piensa en la Era moderna, fueron principalmente blancos. Basta con recordar, como ejemplo, a los Anglos que los Romanos traían desde la Isla de Gran-Bretaña para venderlos en el mercado de esclavos de Roma. En este caso resulta interesante la reflexión de un escritor romano del tiempo de Julio César: "¿Qué cabe esperar de esta gente de cabello rubio y ojos azules? Son tontos de nacimiento, es decir sin remedio, e inferiores a los Romanos." Las cosas cambian en el fluir del tiempo; hoy los prejuicios se han invertido. Recordemos también a los infelices jóvenes vikingos que los mercaderes, también vikingos y por ello aún más despreciables, llevaban en sus drakars allá por el Siglo IX de la E.C., bajando desde los mares y lagos de Escandinavia y luego por los ríos de las estepas y luego por el Volga. Cabe notar, sin embargo que esta práctica se limitaba al intercambio de una que otra persona por mercancías en el Norte y Este de Europa y en los confines del Imperio Bizantino o hasta en la misma Bizancio.
Hoy día en Venecia los vaporetos turísticos siguen atracando en el antiguo Muelle de los Eslavones, o sea los Eslavos, sinónimo de esclavo por largos y dolorosos años, pues muchos miembros de las primitivas tribus eslavas eran traídos a la Cuenca mediterránea desde tiempos inmemoriales. Este sistema persistió hasta bien entrada la Edad Media, como lo atestigua dicho muelle. Con las invasiones tártaras y mongoles en Moscovia y el principado de Kiev a partir del Siglo XIV, los eslavos ya no fueron apresados y deportados solamente hacia el Occidente sino que también lo fueron hacia el Oriente y con el mismo fin, por los asiáticos.
Durante la alta Edad Media, es decir del Siglo V hasta el Siglo XI, persistió la esclavitud al servicio de los reyes y grandes señores feudales. Hacia el Siglo X se generalizó la institución de los siervos atados a la gleba, es decir a la tierra que debían cultivar. Eran campesinos sometidos a nobles y órdenes religiosas, vendidos o comprados por sus amos como bienes mostrencos.
Después de las guerras que se libraron entre polacos y turcos en los siglos XV y XVI y de las horrendas persecuciones desencadenadas por los cosacos en contra de los judíos, miles de judíos y presos polacos fueron vendidos como esclavos en Turquía. Al conocer esta situación, las comunidades de las demás regiones de Europa recabaron fondos que enviaron con emisarios para rescatar a sus desgraciados correligionarios mediante dádivas en dinero a los encargados de las ventas.
El sistema de los siervos persistió más allá de la segunda mitad del Siglo XIX en Rusia. Tolstoy menciona en "La Guerra y la Paz" que un excelente perro de cacería de lobos había costado a su dueño, el conde Rostov, padre de la heroína Natasha, una familia entera de mujiks que él había entregado a cambio de este animal. En 1865 el Zar liberó finalmente a los siervos.

II

En cuanto a los esclavos africanos: ¿Quiénes eran? Prisioneros de guerra vendidos por reyes africanos, seres secuestrados en razzias de tribus enemigas o de piratas, expediciones negreras o de corsarios. Y en casos extremos, familias empobrecidas que se entregaban como esclavos por hambre a cambio de una ración alimentaria para sobrevivir. Los portugueses traían esclavos africanos a su país desde fines del Siglo XIV.
También en todas partes, desde la antigüedad, una persona podía quedar reducida a la esclavitud, por cierto número de años o toda la vida, por deudas.
No hablaremos del desarrollo de la esclavitud africana en América del Norte, por ser éste un tema sumamente conocido (y tampoco de la esclavitud indígena en toda América, por la misma razón). Conviene hablar, sin embargo de la amplitud que tuvo la esclavitud africana en América Latina y en la región del Caribe.
Si en México, el Padre Bartolomé de las Casas es alabado y bendito como "El Padre Protector de los Indios", en toda la vasta Cuenca e islas del Caribe, en cambio, se le acusa de haber dicho: "Los indios son una raza demasiado frágil para soportar el trabajo tan duro en las minas de plata y en las plantaciones de caña de azúcar. En cambio, la raza africana es sólida y resistente. Convendría entonces traer africanos (es decir negros), para las minas y plantaciones de caña azucarera en América". Y se le vitupera como promotor de la esclavitud africana en América Latina.
Al igual que los demás países de América Latina, México conoció la esclavitud. Durante la Colonia, llegaron a México 400 mil blancos libres y aproximadamente el mismo número de africanos negros encadenados.
En lo que es hoy Colombia, el Puerto de Cartagena de Indias tenía el mayor mercado de esclavos de América Latina. Son conocidas las riquezas que lograron los negreros, quienes hasta adquirieron títulos de nobleza en ciertos casos. La única influencia que suavizó en alguna medida el martirio de la raza negra en esas regiones, fueron la obra y la influencia de San Pedro Claver.
Al igual que en todas partes, los esclavos eran muy reacios a tener hijos en cautiverio. Hubo madres que prefirieron matar a sus hijos antes que destinarlos a ser esclavos o a criar hijos de contactos forzosos con los amos u otros hombres (ver los archivos de Atlihuayán, Estado de Morelos). En cambio los africanos se reproducían muy bien cuando lograban recuperar la libertad al huir de las haciendas y refugiarse en lugares tan montaraces que allá sus amos no tenían la más remota posibilidad de recuperarlos. Según el idioma de la época, un esclavo rebelde o fugitivo era llamado un cimarrón. Los lugares donde se asentaban los cimarrones era apodado un Palenque o un Mocambo. Estos sitios existen todavía hoy y se han desarrollado sin que sus pobladores actuales conozcan el significado de estos nombres o el origen de dichos lugares.

III

  Desarrollo del sistema de Castas. Con la llegada al Nuevo Mundo de blancos y negros que se unieron de buen grado o a la fuerza entre sí y/o con los indios autóctonos, se instauró en América Latina y en el Caribe un sistema de castas, que por la combinación de las tres etnias generó una clasificación tan complicada como cruel y absurda en sus atributos y restricciones.
En México, atestiguan este sistema las pinturas al óleo del Museo de Tepotzotlán, del Banco Nacional de México, de los grabados del Museo de la Ciudad de México, y de las reproducciones de la Revista Artes de México.
En el Siglo XVII, un grupo de esclavos africanos de origen bantú, escapó de algunas haciendas de la Costa del Pacífico y fundó el pueblo de Cuajinacuilapa, a orillas del océano. Todos los miembros de esta población, que sólo recientemente fue vinculada al país por el desarrollo de las vías de comunicación, eran africanos negros. Se dedicaron pacíficamente a la agricultura y a la pesca, que les dieron buen sustento. Recientemente una tempestad excepcionalmente feroz arrasó con sus playas. Tuve la suerte de ver este poblado antes de que lo dañara el huracán, y espero que se hayan recuperado de esa catástrofe.

Continuará...




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