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La globalización cobra facturas

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La globalización cobra facturas
Por: León Opalín
12/2011

El extraordinario adelanto tecnológico registrado en las últimas dos décadas ha modificado radicalmente los sistemas de producción y distribución en la economía mundial; incluso los cambios se han experimentado en los hábitos de las personas; en la conducción política, en la cultural y aún en el clima. Si bien la globalización ha reducido la pobreza en las economías emergentes, también ha generado la desocupación creciente de la mano de obra a favor de la utilización de innovadoras tecnologías en todos los ámbitos del desarrollo humano; buena parte de el desempleo ha derivado también de la incapacidad de la fuerza laboral para adaptarse y capacitarse conforme a los nuevos parámetros de producción fundamentados en el conocimiento. En general, a los gobiernos les ha faltado promover una educación de calidad para garantizar que la mano de obra, en diferentes niveles, este preparada para afrontar la competencia global.

En este contexto, destacan los programas que desarrollan diferentes gobiernos de naciones emergentes para actualizar a sus sectores laborales a las demandas de la nueva estructura globalizada. En particular cobran relevancia los esfuerzos del gobierno de Taiwán a través de programas vocacionales para preparar una mano de obra bien entrenada que pueda apuntalar el desarrollo de la economía, mejorar la competitividad nacional, y, "por encima de todo, promover el empleo". El gobierno de Taiwán ha establecido un extenso sistema de educación técnica y vocacional que "sigue haciendo hincapié en la educación formal y en los títulos académicos; no obstante, ambos sistemas logran conectarse finalmente con los programas de maestría y doctorado en las disciplinas relevantes y por otra parte los egresados de otras carreras universitarias pueden optar por una especialización práctica adicional mediante el entrenamiento vocacional".
El gobierno de Taiwán considera que existe una diferencia en el enfoque y la meta de la educación y el entrenamiento. La primera representa un esfuerzo básico, "abarcador" y a largo plazo, a través de la cual se procura enseñar con información del pasado, así como teorías y principios comprobados vigentes, con la expectativa de que los estudiantes estén en posición de responder a las necesidades del futuro; por su parte, el entrenamiento constituyó un esfuerzo específico, suplementario y a corto plazo que tiene como objetivo proporcionar habilidades actualizadas a los que se entrenan con el propósito de que puedan resolver situaciones actuales.



















En el presente en Taiwán existen seis centros de entrenamiento ubicado en diferentes regiones de ese país que integran recursos, compradores de planes, evaluador de desempeño y para la asesoría técnica. Todos cuentan con suficientes equipos y maquinaria para permitir que cada participante pueda seguir el entrenamiento con su propia dotación didáctica. Los centros realizan programas vocacionales conjuntamente con instituciones gubernamentales, empresas privadas, gremios y asociaciones profesionales, organismo no gubernamentales e instituciones académicas. Los programas tradicionales de los centros han sido rediseñados para satisfacer las modernas necesidades del sector industrial, además se han incluido nuevos programas en materia de administración de bienes raíces; servicios de diseño; creatividad cultural; servicios de informática; turismo y recreación; técnicas de distribución; mecánica de control numérico por computadora; integración electromecánica; distribución industrial; comercio y mercadotecnia internacionales; administración de logística, entre otros. Paralelamente a los centros de entrenamiento se han creado otros centros de asistencia vocacional para orientar a los desempleados en la búsqueda de nuevas oportunidades de trabajo.

Es evidente que el gobierno de Taiwán busca instrumentar políticas prácticas y eficaces para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en su economía. Sin embargo, los desafíos de la globalización no se circunscriben a las acciones individuales de los países; sino que por la propia estructura integradora de este fenómeno se precisan políticas coordinadas a nivel global para hacer eficiente y equitativo el sistema económico mundial a fin de evitar que las grandes ventajas de las economías a superescala de las empresas transnacionales estructuren esquemas monopólicos que manipulen a consumidores y gobiernos en detrimento del bienestar general y a favor de un eficientísimo que finalmente utiliza de manera irracional los recursos naturales dañando irreversiblemente el medio ambiente.





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