La nieta esritora... - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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La nieta esritora...

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La nieta esritora,
de Shólem Aleijem


Por:Becky Rubinstein F.

El abuelo:
Shólem Aleijem, seudónimo, de  Shólem Rabinovich, ve la luz primera en  Pereiaslav, uno de tantos  shtetlejl de Ucrania. Considerado  uno de los grandes escritores de literatura idish,  desde pequeño,  veía a su padre -un judío letrado, aunque sin mucho éxito en los negocios- con un libro en la mano. Más que nada, era aficionado a la literatura hebrea.
Shólem,  desde pequeña edad,  llamaba la atención por su vis cómica, que aprovechó magistralmente como escritor en plenitud. No había en el shtetl, quien no fuera remedado por el tercer hijo de los Rabinovich-Leyev, el mejor  estudiante del jeder, un orgullo para sus padres.
Huérfano de madre, cumplido su bar-mitzvá, su padre, lo envía a  una escuela rusa -algo excepcional entre los judíos de aquella época-  sin abandonar, por supuesto, los estudios tradicionales judíos, como la Biblia y el Talmud.
A la muerte de su abuelo materno, Elimelej Leyev,  quien hereda su fortuna  a los  hijos de su malograda hija, Shólem se transforma en exitoso empresario. Sin embargo, abandona los negocios, atraído por su pasión hacia las Letras.

En 1883, publica Dos piedras , cuento que tuvo una magnífica crítica. Sus cuentos, novelas, sus dramas y comedias  fueron recibidos con  beneplácito por sus lectores  ya sea en su idioma original o bien, traducidos. Motl Peisi dem Jazns  -Motl Peisi el hijo del cantor; Menajem Mendl y Tevie, el lechero, entre muchos otros, son personajes-héroes que llegaron para quedarse fuera y dentro de la cultura judía.
Shólem Aleijem, como muchos de sus congéneres, a raíz de los pogroms, y de la Primera Guerra Mundial  abandona con su familia el Viejo Mundo en pos de  nuevos horizontes. En 1915 viaja a Amérique, específicamente a Nueva-York, donde continúa su exitosa y prolífica carrera literaria. Sin embargo, ironía de la vida, al tiempo que su fama  va en alza, su salud  empieza a decaer. A pesar de los esfuerzos médicos, Shólem Aleijem fallece el sábado 13 de mayo de 1916.
Miles de compatriotas, entre ellos, destacados literatos en lengua idish, lo acompañaron a su última morada.

La nieta escritora:
En The Writer, revista  publicada desde 1987,  en su versión de 2 005,   descubrimos a  Bel Kaufman, la nieta de Shólem Aleijem, autora de Up the down staircase (1965) -entre otras obras- donde registra  el teje  maneje de una escuela típica americana, con miles de copias vendidas en el mundo entero, misma que inspiró una obra de teatro y hasta una película.  Kaufman, además de escritora, destacó como maestra, y, a sus 94 años, fecha de la entrevista en The Writer,  escribía, daba conferencias y bailaba dos veces a la semana tango.
Cuando se le pregunta, qué cosa no sabía cuando empezó a escribir, y que luego aprendió, contesta:
"Que una enormemente exitosa obra puede cambiarnos la vida".
Cuando se le pregunta,  cuál es su fuente de inspiración, se  contesta:
"En mí misma: en mis recuerdos, pasiones, añoranzas, en mis pensamientos. En  chispazos, sonidos, en anécdotas excitantes que encuentro en los diarios, en alguna idea que  me emociona y que  me exige volcarla en el papel. En todo lo que alimenta mi inspiración y  que me invita  a explorarla y  a compartirla con mis lectores".
Cuando se le pregunta, qué le ayudó a soportar  los altibajos  propios de su carrera, contesta:
"En épocas de  ‘sequía’ literaria, releo la crítica cobre mi obra , así como la correspondencia de mis admiradores. Me dedico a la lectura de los grandes maestros de la Literatura, en busca de inspiración. Sobre todo, tras  el éxito de tu primer libro, resulta atemorizante publicar un segundo. Entre mi primera y mi segunda obra, hubo un lapso de 13 años."

Cuando se le pregunta cuál ha sido su experiencia más gratificante, contesta:
"Cuando advierto haber tocado un  área sensible  común al resto de la gente; cuando me preguntan cómo llegué a tal o cual conclusión. Cuando mis palabras han marcado la diferencia."
Cuando se le pregunta los beneficios de ser escritora; contesta:
"El  estar cierta de que mis palabras vivirán para siempre; el pertenecer al gremio de escritores:"
Cuando se le pregunta, tomando en cuenta su edad,  sobre qué escribir, sobre sus prioridades a la hora de sentarse a escribir, contesta:
"A mis 94 años, no tengo tiempo de  perder el tiempo. De empezar, sería unas memorias no muy largas, las que titularía: "Si no ahora,… ¿cuándo?"
Cuando se le pregunta, qué consejo daría a un joven escritor, contesta:
"Sólo si  sientes la urgencia, la pasión, tras leer lo mejor y configurar tus valores, entonces escribe, reescribe, y vuelve a reescribr una y otra y otra vez, y  retorna la reescritura, hasta que emerja tu verdadera voz. Cuando se le preguntó a Louis Amstrong,  de dónde saca  los maravillosos sonidos  que luego  exhala, dijo:’ Exhalas lo que eres."

CONCLUSIÓN: No nos queda más que pensar que Shólem Aleijem, hubiera estado más que orgulloso de su nieta escritora, heredera , sin duda alguna, de su talento.


FUENTES:
Ferdman, Shaúl, Bilder un gueshtaltn, México, ed. Idishe Shul in Meksiko, 1968.
Lewis Burkes Frumkes  en The Writer,  Los Ángeles, septiembre de 2005.




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