Los Celtas - Intelecto Hebreo

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04/07/2018
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Los Celtas

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Los Celtas
Y su entrada al otro mundo


Por: Clarisse Meschoulam

Desde los principios del hombre, él ha estado buscando la entrada a la inmortalidad y a la libertad espiritual, donde no tuviera que morir vida tras vida, donde él pudiera vivir en un mundo eterno, lleno de libertad y alegría. Los celtas tenían sus únicas respuestas a la vida, a la muerte y a una felicidad interminable.


Cultura con gente, generalmente rubios o pelirrojos y muy orgullosos de si mismos, fueron buenos guerreros y grandes artistas. Su música, poesía y lenguaje llegaron a ser muy conocidos, pero además, se caracterizaron por ser muy místicos.
Su vida diaria estaba rodeada de un misterio mágico y vivieron en un tiempo en que Europa se cubría de gente con espadas y armaduras. Los celtas no tenían un gran imperio, vivían en tribus desperdigadas principalmente en zonas de la Europa antigua: Irlanda, Dinamarca, al sur del Mediterráneo y al este del Mar Negro.

Contaron con su propia civilización y creencias religiosas. Eran guiados por un rey que se creía semisagrado, que aunque mortal, le reconocían ciertos atributos divinos.
La sociedad céltica estaba constituida principalmente por: 1) Gente común; 2) los guerreros; 3) los nobles.
Los líderes religiosos de los celtas oficiaban ceremonias con gran contenido espiritual y eran los mediadores entre el mundo mortal y el mundo divino. Eran esotéricos, mágicos. Todos los celtas, aun viviendo en distintas partes, tenían las mismas creencias religiosas.
Lo que se sabe acerca de ellos es únicamente gracias a los escritos que los griegos y romanos dejaron sobre su cultura y religión. Los celtas eran gente culta que usaba el idioma griego para transacciones comerciales.
Sus creencias espirituales se pasaban oralmente de maestro a alumno y les tomaba un periodo de 20 años aprender el real secreto del conocimiento de su mágica religión. Ellos estaban muy identificados con la naturaleza, no les gustaba crear grandes edificios, monumentos o ciudades, como solían hacer los romanos o los griegos. Les gustaba rodearse de áreas verdes con animales y plantas.
El cuidar el Planeta Tierra era uno de sus principales objetivos, para así poderse comunicar de lo mortal a lo inmortal; de ahí el cuidar todo lo natural evitando fuera afectado.
Las tumbas de los celtas se situaban en lugares sagrados. Quemaban los cuerpos y las cenizas eran puestas en algún lugar seguro. Ellos creían en la vida después de la muerte y en un mundo mejor. Los celtas pensaban que lo mortal y lo inmortal, estaban unidos y que había seres espirituales que venían a jugar con los seres vivientes. Creían que esos seres espirituales provenían de lagos y bosques. De ahí su cuidado hacia la naturaleza.
En ese mundo espiritual y mágico, no existía ni tiempo ni espacio. Creían en lo sobrenatural y en la magia. El mundo espiritual se llenaba de cantos y bailes; además estaban convencidos que el humano, después de la muerte, podía perpetuarse siempre que fueran hombres que pudieran tener el poder de creer en él.
Para ellos no existía infierno por el que tuvieran que tener miedo, sólo se aspiraba al otro mundo extraterreno. Un celta no tenía que ser «bueno» para poder llegar ahí. Lo único que necesitaba, era ser realmente honesto y trabajador.
Podemos concluir que fue una cultura que al parecer encontró la respuesta a estados muy altos, a lo inmortal y a la libertad como seres espirituales.




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