Los primeros hospitales - Intelecto Hebreo

Son las:
04/07/2018
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Los primeros hospitales

2° Lustro Rev. Foro

Los primeros hospitales


Por: Magdala

Sobre las espadas y las lanzas de sus ejércitos Roma se alzó como la dueña del mundo. Pero éstos estaban formados por hombres y los ejércitos rara vez siguen venciendo cuando descuidan la atención a sus soldados heridos o enfermos.
Al principio de la República romana apenas aparece que existieran cuidados médicos organizados en el seno de las fuerzas militares, pero cuando, tras conseguir el dominio de la península itálica y tuvieron contacto con los griegos -más cultos- aprendieron mucho del pueblo conquistado y adoptaron, entre otras cosas, sus costumbres sanitarias.
La tradición médica de los griegos se remontaba a Hipócrates, en 400 a.C. y a la fundación de sanatorios dedicados al dios de la medicina, Esculapio. Tras la derrota de Macedonia por Roma en el siglo II a.C, los romanos se hicieron acompañar por médicos griegos en sus campañas y aunque sus conocimientos eran muy simples (medidos por patrones modernos), tenían instrumentos quirúrgicos de cierta calidad, medicamentos y conocían la importancia del descanso y la recuperación para los cuerpos heridos, exhaustos o febriles.
A medida que se extendían sus fronteras, los romanos, bajo la tutela griega, organizaron por todo el Imperio cierto número de hospitales al servicio de los campamentos militares. Un oficial que luchó bajo las órdenes del futuro emperador Tiberio en las guerras fronterizas del norte durante el reinado de Augusto (27 a.C-14 de nuestra era) legó a la posteridad un atisbo del éxito con que ese sistema funcionó:
"No había ni uno de nosotros, tanto de rango superior como inferior al nuestro, que cayese enfermo sin que Tiberio velase por su salud y bienestar con tanta diligencia como si esa fuese su principal preocupación, a pesar de sus otras pesadas responsabilidades. Había un vehículo tirado por caballos para cuantos lo necesitaban; su propia litera estaba a disposición de todos nosotros, y yo fui uno de los que la disfrutaron. Ya su médico, ya su cocina, ya su equipo de baño, traído para su uso personal, contribuían al bienestar de cuantos caían enfermos".
Pero, ¿y el resto del ejército? De los relatos de Cicerón y César, ambos del siglo I a.C. se deduce que tampoco se descuidaba al soldado regular, pues como mínimo podía confiar en que alguien le vendara las heridas en pleno campo de batalla; aunque a quienes lo hacían los llamaban medici, no eran verdaderos médicos, sino simples soldados que habían aprendido limitadamente valiosos conocimientos de primeros auxilios y seguramente sus cuidados debieron salvar muchas vidas, aun cuando las complejidades quirúrgicas estaban fuera de su alcance.
En la columna de Trajano en Roma, donde se esculpieron escenas de las guerras dacias (comienzos del siglo II n.e.), se muestra a un medicus con uniforme de soldado vendando a un camarada herido.
El saber y destreza de los medici eran bastante improvisados sin embargo su trabajo contribuyó mucho a fomentar el estudio de la medicina. Los más famosos médicos del Imperio, Celso (s.I de n.e.) y Galeno (s.II) hablan del valor de la guerra como fuente de experiencia médica y quirúrgica, pues el campo de batalla proporcionaba también cadáveres para la disección y la exploración anatómica.
En el año 210 cada una de las dos cohortes de mil hombres de la ciudad de Roma tenía agregados cuatro médicos, que gozaban rango de suboficiales. Si se seguía el mismo sistema en campaña, cada legión de 6000 hombres debió de contar con unos 24 médicos. Los soldados enfermos o heridos convalecientes podían ser atendidos en hospitales militares permanentes situados en retaguardia.
La medicina preventiva tampoco era descuidada pues los romanos sabían que un ejército con buena salud tiene más probabilidades de vencer. En una época en que había más muertes por enfermedades como el paludismo o la disentería que por heridas de arma blanca, tuvieron buen cuidado de situar sus castra (campamentos) en lugares saludables, lo más lejos posible de los pantanos y bien provistos de agua.
Aunque no conocían las bacterias, sentían la necesidad de limpieza y aire puro. Ya en el siglo I a.C. el escritor Varrón se refería a "criaturas diminutas que el ojo no alcanza a ver, que flotan en el aire y entran en el cuerpo por la boca y la nariz, causando enfermedades". Y Vegencio, en el siglo IV d.C. subraya la importancia del buen emplazamiento de los campamentos y sugería que "la mayoría de las personas informadas creen que el ejercicio diario contribuye más a la salud de los soldados que los médicos".
Seguramente la mejor medida sanitaria fue gracias a su excelente ingeniería; los romanos evitaron sin duda muchas epidemias mortíferas, pues eran capaces de suministrar agua limpia y eliminar las residuales, tanto de los campamentos militares como de las ciudades.
Los arqueólogos descubrieron en Indhtuthil (Escocia central) los restos de uno de los primeros hospitales del mundo construido durante la ocupación romana. El edificio medía casi 100 m. de longitud por 68 de anchura; contaba con un excelente sistema de desagüe y su división en pabellones separados y unidos por un corredor hace pensar que conocían el valor del aislamiento al tratar enfermedades infecciosas. Estos hospitales militares estaban construidos alrededor de grandes patios y disponían de letrinas y baños.
Desde Escocia (al norte) hasta Libia (en el sur) se construyeron estos valetudinaria equipados con plomería y proyectados con una atención a la higiene que Occidente no volvería a ver durante siglos.
Lo sorprendente es que en la propia Roma no existían hospitales pues las enfermedades se trataban en casa, pero en el siglo IV d.C. este ejemplo comenzó a imitarse en la vida civil, especialmente entre los cristianos que consideraban un deber la visita a los enfermos. El emperador Juliano (361-363) advirtió la propagación de los hospitales cristianos, mezcla de las antiguas técnicas romanas y los nuevos sentimientos religiosos.




Regreso al contenido | Regreso al menu principal