Manuel Modiano Assael - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Manuel Modiano Assael

Colección y Consulta
Manuel Modiano Assael
 
En esos tiempos empezaban a reunirse los judíos en México alrededor de una organi­zación que llamaron Comunidad Monte Sinaí. Lo conformaban inmigrantes, bási­camente, de Salónica, Estambul. Silibria Monastir, otras ciudades del Imperio Oto­mano, así como algunos quo provenían de cómo ciudades Aleppo y Damasco en Siria.

Para todos ellos existía la afinidad de ser judíos Mediterráneos; existiendo diferencia en su idioma materno y algunas tradiciones. Unos hablaban "djudesmo" o la­dino (un español de la vieja España de 1492 con algunas modificaciones, de acuerdo al país de donde provenían); los judíos venidos de Siria por lo general ha­blaban árabe en sus casas. Otro punto de unión, era la si­militud de varios platillos que preparaban en casa y la similitud de llevar los rezos. Monte Sinaí ofreció sitios de oración, asistencia social, escuelas para los niños y además, un Panteón.
Dentro de los dirigentes originarios de Tur­quía se hallaban, entre otros: los señores Elías Capón, Saúl Carasso, León Alazraki, Manuel Modiano y Mateo Beja. Don Manuel Modiano fue muy activo desde los años de la constitución de Monte Sinaí, participando en todas las actividades que se promovían.

A medida que fue creciendo el número de miembros, surgieron algunas diferencias y dificultades, por lo que esta se dividió y nació, por parte de los Solaradim, la organización Unión y Progreso, que más tarde se convertiría en la Comunidad Sefaradí. De esa división también surgiría la Comunidad Maguen David.

En Unión y Progresa, Don Manuel también trabajó con ahínco, para la creación del primer Colegio Sefaradí y el Templo Rabí Yehudá Halevy, promovido por Don Victor Babani y otros distinguidos miembros de la comuni­dad, quienes también pudieron comprar los terrenos para un panteón propio, dentro del área del Panteón Jardín al sur de la ciudad.

En el año de 1946 aceptó la Presidencia de la Comunidad, puesto que ocupó duran­te dos años (1946-1947). Luchó incansablemente por amalgamar la unión de todos los miembros de la Comunidad Judía de México (inde­pendientemente de su origen étnico).

Le toco dirigir los destinos de la Comunidad Sefaradí cuando se declaró la independencia del Estado de Israel, y no hubo respiro en su diario devenir, más que buscar reca­bar toda clase de ayuda, tan necesaria en esos días.

Don Manuel fue un hombre que siempre ac­tuó con el ejemplo; apoyó escuelas, asilos y hospitales. Buscó siempre hacer el bien ante sus semejantes. Nunca se refugió en la oscuridad cuando se trató de contribuciones para la Comunidad Sefaradí u otra organización judía.
Fue reconocido por todas las Comunidades Judías de México por la labor comunitaria que efectuó durante su vida.

Que su memoria y su recuerdo siempre vi­van entre los que lo conocieron en vida y que esto sea transmitido a las generaciones futuras.


 

 
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