Matilda Koen Sarano*s - Intelecto Hebreo

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27/09/2017
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Matilda Koen Sarano*s

Colección y Consulta

Ladino: Cuento de Yojá, narrado por Matilda Koen Sarano

Matilda Koen Sarano
Voz y Tradición

Por: Enrique Rivera

Nota del entrevistador: Se ha tratado en esta ocasión de respetar la forma peculiar de expresión de la entrevistada.


La radio y sobre todo la televisión, han ido apagando poco a poco la voz y la tradición. La costumbre de reunirse en torno a quien sabía la historia de la familia, del pueblo o del país, ha sido relegada. Por ello, cuando todavía se encuentran personas como Matilda Koen, quien además de poseer un estilo para contar kuenticas muy propio, sabe, conoce y busca incansablemente más historias, dichos, canciones y en fin, toda manifestación oral digna de ser incluida en el acervo cultural judeoespañol, no podemos dejar de aprovechar su corta estadía en nuestro país, para entrevistarnos con ella.
Matilda, originaria de Milán, Italia, cuenta a «Foro» como inició su camino en este singular género literario, comentando lo siguiente:
«Hay dos maneras de decir esto: Los cuentos yo los oí en mi casa, de mi papá, de mi mamá, de mi nono (abuelo) de mi nona, que les agradaba mucho contar cuentos; eran todos narradores de cuentos.
«Cuando yo me fui a Turquía, me acuerdo que oí a mis tíos contar cuentos, esto era una forma normal para nosotros. Ma' (pero) de aquí a pensar recoger cuentos, el paso era muy largo».
La autora de varios libros señala que sus padres fueron de Aidin; su papá creció en Rhodes y su mamá en Ezmirna. Ambos se encontraron, sin conocerse previamente, en Milano. A ella «le propusieron al mancebo», ella no quería, pero cuando lo conoció cambió de parecer. Eso fue en 1938 y ella nació en el '39.
M.K.- Quiero decir que si yo y todos nosotros estamos vivos es un milagro, porque en el tiempo de la guerra nos buscaron de casa en casa y mismo que estábamos en el casal y que había alemanes, ninguno disheron que éramos judíos -relata Matilda.
Cuando vine a Israel en el '60 -prosigue la entrevistada, quien cuenta con un programa de noticias en ladino, en Kol Israel- empecé a oír los cantes en la radio, había un programa de ladino. Mi acodro que una noche de aljat, de súbito sentí una de esas cánticas que cantaba mi mamá y yo empecé unos lloros, porque yo le conocí. Ma eso no tuvo pesgo para mi.
FORO.- Tiempo después las actividades de su marido, director de escuela y que también incursionó en la política, más las inquietudes de ella por estudiar y hacer algo más, materializaron una visión de su padre, quien siempre le decía: «Matilda, tú eres artista», aunque ella no sabía a que cosa en particular se refería.
M.K.- Un día mi padre escribió una letra al director del programa jude-español, en la radio, Moshe Shaúl, diciéndole que se quere salvado la herencia judeo española. El lo quiso conocer se encontraron en mi casa. Ellos hablaban de la herencia y de la herencia, que me pareció que era la lingua: de acordó, se quiere salvar la lengua porque ninguno la estamos hablando; porque no la estamos pasando de padres a hijos.
FORO.- Posteriormente se organizó un seminario para redactores de programas al cual ella asistió según nos dice «para conseguirse otro oficio», como le señaló su padre cuando la envió al mismo. Desde aquel día, ella comenzó entonces a escribir los cuentos que se acordaba, que fueron unos 50.
M.K.- Cuando ya no tenía adentro, empecé a entrevistar a mi papá, a mi mamá y a toda la familia.
FORO.- De ahí nació su primer libro, gracias al patrocinio de un hombre de Milano. La escritora reconoce que su intención fue solamente la de dejar un testimonio de la lengua, por ello le sorprendió el hecho de que se vendieran en tres meses los 1,500 ejemplares, luego otro tanto y otro tanto. Su obra se difundió por todas partes; luego le pidieron otro libro de cuentos y ella «apuro» el tercero.
De ahí fue invitada a dar conferencias. Hasta el momento cuenta con 8 libros publicados, tres en Israel que son bilingües, tres en italiano y uno en Zaragoza. Otro más que salió para las escuelas y uno que se editará en los Estados Unidos y que se está por el momento, traduciendo al inglés. Aunado a ello escribe actualmente palabras para cánticas y recientemente escribió una comedia musical.
A esta mujer que está llena de proyectos, de cuentos, de palabras dulces, tuvimos la oportunidad de verla en el Colegio Hebreo Sefaradí, donde envolvió al público con su magia, con su palabra y simpatía.
Matilda, con su blanca cabellera y sus facciones infantiles, tiene un raro efecto en los que la escuchan, pues por una parte es como la abuelita que cuenta cuentos, pero con un dinamismo capaz de trasportar a quienes la oyen a Estambul, a Salónica o a Jerusalem.
Después de estas pequeñas referencias e impresiones que hacemos, le preguntamos:
¿En qué estado se encuentra el ladino?
M.K.- Yo veo que hay un peligro, porque la lengua se está escapando, muriendo. ¿Por qué estamos haciendo todo esto...? porque nos estamos espantando de que todo esto se va a desaparecer. Esta situación se debe a que no se está dando de forma natural, la trasmisión de la lengua de padre a hijo.
Nosotros estamos haciendo algo artificial, porque no es la cosa natural. Se que no es posible que ahora se metan todos a hablar otra vez el judeo-español, no es posible. Lo que quiero yo, antes que todo, salvar lo que más se pueda de la herencia; segundo, que haya algunos que sepan hablar bien, no ansina: no paxaro de hermosura, en lugar de pasharo de hermosura. Que sepan como se pronuncia y como es la lengua, para poder crear nuevos investigadores para el futuro.
FORO.- ¿Hasta la fecha cuántas historias, leyendas ha recopilado?
M.K.- Más de mil cien.
FORO.- ¿Qué significa para usted el rescatar una leyenda del olvido?
M.K.- Es maravilloso, es una creación artística. Es como cuando yo salvo cosas viejas que las transformo en algo que me gusta, entonces veo que vive delante de mi. Cuando yo estoy de negro humor, busco de hacer una cosa hermosa, para salir de esta humor. Yo no puedo ser de buen humor, yo nací en un periodo muy triste y este me echa una solambra arriba de mi vida y no es que estamos viviendo en un periodo muy alegre.
La televisión nos trae cosas, la vida que estamos llevando en Israel donde siento que faltan líderes, para mí es un fuír en otro mundo más hermoso, onde yo me olvido de esto todo. Si estoy viendo en la televisión cosas no miro. Yo voy y me meto en mi cantónico de mis cuentos y mis cantes y ansina paso la vida.
Creo que los padres nuestros pasaron la vida en esta manera. Mismo, no es que tenían una vida muy alegre, mas sabían como hacérsela alegre, y esto no es lo que saben hoy. La gente no sabe más reír.
Yo lo he visto en la universidad, donde he contado un cuento de Dj'oja o de Makeda y todos se metieron a reír, aunque son un tanto boso... ¡Y la gente quiere sólo esto! ¡No quiere estas cosas pesgadas (pesadas)! Los cuentos que tienen grandes palabras (picosas o groseras) las sienten en un punto y luego se las olvidan. Mas quieren cosas de cada día, quieren poder desbafar (desahogarse), como se dice on de nosotros.
FORO.- En sus presentaciones está demostrada la magia de recordar a través de los cuentos y canciones la tradición, lo que no hace -por regla general- ni la radio ni la televisión; es como sentarse a oír a los abuelos, y verdaderamente deleitarse con la voz. ¿Piensa usted que esto se pueda conservar?
M.K.- ¿Qué se puede hacer? ¡Nada! Tornar atrás no podemos, este es el facto. Crear de nuevo esta situación, es difícil, no se va a trocar el mundo. No todos pueden cerrar esta televisión que nos trae las cosas más negras. El mundo se ha vuelto un chico casal (casa chica).
Yo entiendo a estos pobres mancebos que no saben que hacer y buscan. Nosotros tenemos la religión que nos salva, creemos en un Dio. Y yo topo (encuentro) que esta manera de contar cuentos, de hablar de cosas divertientes y si pudiéramos, más mucho, estar todos en yuntos (juntos), sería una manera de rescatar nuestra herencia y nuestra soledad -acotó Matilda la de los cuenticos- quien agregó que su estancia en México la hizo sentir su casa, más que en Turquía.




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