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27/09/2017
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Primer Organismo Laico

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Primer Organismo Laico


Por: Gloria Carreño

La Cámara Israelita de Industria y Comercio fue fundada en 1931,
su primera función era la de responder a los ataques antisemitas.

En los lugares de residencia de donde provenían los judíos que inmigraron a México tuvieron en general serias limitaciones en lo que atañe a sus derechos civiles y al trabajo. La propiedad de la tierra les fue siempre limitada porque la población judía tanto en Europa Oriental, Occidental y Medio Oriente se dedicaba fundamentalmente a la artesanía, el pequeño comercio, y las operaciones financieras. Aunque en México se les abrió la posibilidad de dedicarse a la agricultura, pocos se dedicaron a ello. La mayoría se asentaron, en centros urbanos donde se percataron de que los oficios que ejercían tales como matarifes, sastres, cantores, zapateros, etc. no tenían demanda en el contexto particular de la sociedad mexicana.
Por no estar todavía desarrollada la industria mexicana, la mayoría de estos inmigrantes se vio precisada a empezar una carrera mercantil, como vendedores ambulantes. En nuestro país la mayoría de los productos manufacturados se importaban; su precio y distribución se centraban en los núcleos urbanos más importantes. Así, la opción para el inmigrante judío era insertarse en ese medio, llevando algunos productos a los grupos populares y los lugares apartados. Aunque también desarrollaron otras actividades económicas como profesionales liberales, oficios varios, artistas, pequeñas industrias y unos cuantos a la agricultura.
Según nuestras estimaciones, aproximadamente un 30.54% de los inmigrantes se dedicaban a la actividad comercial. La mayor parte de ellos en la ciudad de México y su periferia. Algunos se aventuraron a la provincia, a sitios apartados donde la mercancía que llevaban era sumamente apreciada, lo mismo si se trataba de muebles, calcetines, ferretería, medicamentos, y otros.
No todos los inmigrantes venían sin dinero y sin oficio. Había inversionistas, algunos de ellos dedicados a la importación y representación de empresas extranjeras, especialmente norteamericanas, alemanas y francesas. Otros, que ya habían sido industriales en Europa, desarrollaron sus mismas ideas e invirtieron su capital en el establecimiento de industrias novedosas en el campo de la economía local, como el comercio de pieles finas y joyería, giros que los judíos de Europa Central manejaban desde antaño.
Al irse arraigando paulatinamente fueron dedicándose a giros nuevos para la economía del país: la fabricación de tejidos de punto, ropa interior, la fabricación de corbatas, de abrigos, suéteres, de medias y calcetines, la ferretería, el comercio de fierro y metales, etc. Produciendo en México mercancías que antes, por ser importadas, estaban reservados para los estratos medios y altos de la población.
Como parte de una tendencia de consolidación institucional y arraigo, el 27 de junio de 1929 en Tacuba 15 sede de la organización do YMHA (Young Men's Hebrew Association) se formó la Asociación de Comerciantes en Pequeño. Con la idea de tener órganos representativos ante la sociedad y gobierno mexicanos. Empezar a normalizar su vida y tener un organismo de asesoría para pago de impuestos, del manejo de libros contables en español, la asesoría legal que velara por sus intereses. Esta asociación también se fijó como propósito contrarrestar algunos ataques en contra de los comerciantes judíos de la provincia.
A la fundación de la Cámara del Pequeño Comercio Judío, se advirtió que no era remoto pensar que en la ciudad de México sucedieron los mismos incidentes, pues los comerciantes judíos vendían más barato porque se pagaban impuestos mínimos, lo cual provocaba antagonismos entre el pequeño y el comercio establecido.
Para esos años se habían creado en el país varias cámaras de industria y comercio correspondiente a minorías establecidas en México, como la norteamericana, española, inglesa, francesa, italiana, árabe, china y japonesa, entre otras.
A principios de 1930 la recesión norteamericana golpeó la economía mexicana. La balanza comercial con Estados Unidos perdió el equilibrio que había tenido hasta entonces, lo que provocó una contracción en la producción nacional y aumentó el desempleo. El gobierno de Pascual Ortiz Rubio tomó medidas proteccionistas en materia de importación, al anunciarse estas medidas económicas, se provocó la interpretación de que la solución a la crisis consistía en eliminar la competencia extranjera. Se comenzó a señalar a los capitales extranjeros que al introducir mercancías al país o invertir en él, se llevaban las ganancias fuera de México. Este proceso no tenía nada que ver con los capitales de los inmigrantes establecidos en México, y cuyas inversiones y ganancias permanecían tanto en el comercio y la industria como en el capital bancario nacional.
El 26 de enero de 1930 se disolvió la Cámara del Pequeño Comercio Judío, fundándose un año más tarde la Cámara Israelita de Industria y Comercio. Esta nueva cámara comenzó sus actividades el 24 de marzo de 1931. Entre los iniciadores estaban J. Landau, H. Barru, S. Lasky, M. Rosenberg, M. Verlinsky, Max R. King y miembros de los diferentes sectores de la colectividad judía de México. Su creación obedeció a la necesidad de unirse para hacer frente a las campañas anti-judías, publicar aclaraciones y en su caso gestionar ante las autoridades competentes y tratar de "asegurar así una vida quieta dentro de la colonia israelita de México". Sus funciones fueron variadas:
1.- Brindar información de índole comercial, industrial, agrícola, tanto para el interior del país como para el extranjero.
2.- Intervenir en numerosos casos en gestiones para la residencia e ingreso legal de familiares de los socios de la Cámara como cartas de naturalización, asuntos migratorios, tarjetas de registro, pasaportes, permisos de internación. La Cámara contrataba la asesoría jurídica para estos casos y para explicar a sus socios las disposiciones legales que normaban en México en el aspecto migratorio. Este servicio se daba gratuitamente a los socios de la Cámara. En abril de 1938 tras varias pláticas con el Jefe del Departamento de población de la Secretaría de Gobernación Lic. Trejo, se organizó el Comité Pro
Refugiados. En numerosas ocasiones la Cámara fue invitada para fungir como intérprete ante diversos juzgados y la Secretaría de Relaciones Exteriores y testificado traducciones de documentos oficiales, especialmente en lo que se refiere a la transliteración de nombres del idish al español. Otro aspecto fue el extender cartas de recomendación (o reconocimiento); en el periodo de 1931 a 1949 se extendieron 615 cartas de recomendación de los socios ante diversas Secretarías, Consulados y Dependencias oficiales en general.
3.- Hacía una labor de representatividad social ante el Estado y en el manejo de la imagen comunitaria ante la sociedad, esto se desarrollaba en varios aspectos, el más relevante es la cooperación económica solidaria, por ejemplo:
En abril de 1938 con motivo de la expropiación de la Industria petrolera se creó el CREN (Comité Redención de la Economía Nacional). La Cámara tomó la iniciativa de formar un Comité Israelita Pro Redención de la Economía Nacional que después de una intensa campaña reunió 31,560.50 para la mencionada causa, la construcción de escuelas, tomó parte del Comité Nacional contra el Analfabetismo, en 1942 formó parte del Comité de Defensa Civil del D.F. constituido a causa de la guerra.
O la cooperación en casos de siniestro como los temblores de Colima en 1941 y Guadalajara, las inundaciones en Tampico, la campaña de repatriación, y con la Secretaría de Asistencia Pública en la Campaña en Pro del Niño y la Madre.
4.- Ayudar a obtener licencias para el comerciante en pequeño y para el ambulante y fabricantes, explicar a sus afiliados la Ley Federal del Trabajo y guiarlos alguna instancia ante Conciliación y Arbitraje; y tener las funciones de arbitraje en la propia Cámara lo que si bien estaba considerado en la Ley de la Cámara Nacional de Comercio, significaba para los socios el seguir practicando la antigua costumbre judía de llevar a cabo arbitrajes ante un tribunal comunitario (Bet Din). Hasta fines de 1949 fueron tratados ante la Cámara 874 arbitrajes, de los cuales 327 fueron terminados en forma satisfactoria para ambas partes, 531 fueron suspendidos ya sea por acuerdo de ambas partes o por haber pedido la anulación de sus demandas los interesados. En 1950 había 31 arbitrajes en tramitación. La Cámara ofrecía el apoyo en el cobro de letras vencidas entre sus socios, se intervino en este mismo periodo en 60 cobros de documentos, lográndose hacer efectivos 45.
5.- El abaratamiento de publicidad.
6.- Fundar una Caja de Préstamo sin intereses.
En mayo de 1931 la Cámara contaba con 298 socios, de los cuales 176 eran comerciantes, 92 industriales, 11 comerciantes e industriales y 4 dedicados a diversas actividades; de éstos, 36 vivían en la provincia.
Debido a la importancia que esta asociación tuvo para los judíos de México, se esperó que la gran mayoría tanto de provincia como de la capital se afiliara y que las comunidades quedaran unidas en el marco de la Cámara. Uno de los argumentos más importantes utilizados para el convencimiento de la asociación de los comerciantes e industriales israelitas en México fue el ejemplo de la desgracia que se cernía sobre la comunidad judía alemana en esos momentos bajo la bota nazi.
Para agosto de 1931 la sociedad contaba con 500 socios. En el boletín número 5 del 19 de octubre de 1932 de la Cámara, se informó que se había ganado el respeto del mundo oficial, de la prensa y círculos comerciales, de tal manera que fue aceptada en la Asamblea General de la Confederación de Cámaras de Comercio de la República.
En junio de 1931 se inició la Campaña Nacionalista impulsada por las autoridades y el comercio, con el objeto de convencer al público de que una alternativa contra el desempleo era el consumo de productos nacionales. Esta Campaña devino en xenofobia encarnizada contra los chinos radicados en México. La Cámara Israelita de Industria y Comercio participó en esta Campaña así como en la exposición que se llevó a cabo en el Estadio Nacional. Se le invitó también a participar en una manifestación con el fin de anunciar los productos fabricados en México. Los carros de dos comerciantes judíos que participaron fueron destrozados a inmediaciones del zócalo por los grupos antisemitas y como fin de este evento un grupo antisemita expulsó a los comerciantes judíos de La Lagunilla, así que la campaña tuvo consecuencias tristes para la comunidad pero también la virtud de impulsarlos a crear negocios más estables, tanto en el comercio establecido como en la pequeña industria. Mucho de lo que antes se importaba se empezó a confeccionar en el país, con la misma calidad y a menor costo.
El crecimiento de comercios e industrias judías favoreció a la comunidad, pues dio empleo a otros judíos recién inmigrados o con menos recursos.
En 19571a Cámara de Comercio suspendió sus actividades, pues sus funciones se fueron integrando a organismos como el Comité Central Israelita de México y la recién constituida Kehilá Askenazí de México.

Fuentes:
Carreño Gloria. Pasaporte a la esperanza, Comunidad Ashkenazí de México, México 1993, Vol. I de Generaciones Judías en México, Apéndice, y Hernández, Luis Enrique y David Placencia, "Fuentes para la historia Demográfica de la comunidad judía de México: en censo de 1949. Ponencia presentada a la VIII Conferencia Internacional de LAJSA, México, III-14 de noviembre de 1995.
Gojman de Backal, Alicia y Gloria Carreño, Parte de México, Comunidad Ashkenazí de México, Col. Generaciones Judías en México, Vol. VII, 1993.
Undzer Vort (Nuestra Palabra), México, junio de 1929. Arachivo del Centro de Documentación e Investigación de la Comunidad Ashkenazí de México, Fondo Cámara Israelita de Industria y Comercioa.
Zack de Zukerman, Celia. Colecividad y Kehila, Col. Generaciones Judías en México, Vol. VI, México, 1993.
Der Weg, 26 de agosto, 30 de septiembre y 7 de octubre de 1931.




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