Seduce Gueto en Roma - Intelecto Hebreo

Son las:
27/09/2017
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Seduce Gueto en Roma

2° Lustro Rev. Foro

Seduce Gueto en Roma


Por: Becky Rubinstein F.

Werner Keller en Historia del Pueblo Judío describe al geto, voz simplificada de ghetto, como "al barrio judío, especialmente parte de la ciudad donde tuvo que vivir la población judía desde la Edad Media hasta la Emancipación."
Keller hace referencia, así mismo, a la época que engloba los gobiernos  de Teodosio hasta Justiniano, cuando "se promulgan leyes y disposiciones complementarias que sitúan a todos los miembros del judaísmo en una clase sólo’tolerada’ , separada de la sociedad del resto de ciudadanos romanos y gravemente perjudicada desde el punto de vista jurídico".(128)
Poco a poco, la vida del judío se ve restringida: la decomización de sinagogas, el impedimento para reconstruirlas, la prohibición de  tener esclavos a su  servicio; la expulsión de las filas castrenses; la privación de ejercer cargos oficiales, o bien, la imposición de gravosos impuestos. Incluso, en algunos casos, la conversión forzada: "para que no parezca que, gracias a intrigas ignominiosas, hayamos concedido el bien de una liberación  a estas gentes deshonrosas a las que queremos castigar con  esta ley." (129)
Hoy día, en el siglo XXI, leemos a Irene Savio, quien en el "Reforma" nos entrega un artículo por demás  interesante: "Seduce gueto en Roma." Y luego agrega: "El barrio judío atrae las miradas con extravagantes bares y restaurantes". Savio habla, asimismo, de los guetos italianos más famosos, entre ellos, el de Venecia, que sirvió a Shakespeare de escenario para  El mercader de Venecia, donde, agregamos, el  comerciante judío no queda muy bien parado.
Evidentemente Savio nos transporta al gueto de Roma, donde los judíos fueron confinados durante 315 años. Actualmente, según cuenta, lo habitan tan sólo 200 judíos. Y lo más terrible: en una escena cuasi idílica de casas, restaurantes, tiendas y almacenes  se encuentran, como en muchos lugares de Italia, Bolonia o Ferrara, "placas que recuerdan cómo el régimen nazi casi aniquiló a toda la comunidad judía". Por un momento recordamos el famosísimo film que recuenta la tragedia de los Finzi Contini, judíos opulentos que fueron perseguidos y luego aniquilados para oprobio de Italia y de toda la humanidad. Y como ellos, muchísimos, con nombre o anónimos.
Y volvemos a Irene Savio, corresponsal desde Roma, quien , a la manera de un cuento, nos presenta a una anciana, de rostro empapado por el agobiante calor, quien invita a los paseantes a visitar el gueto judío, más bien, en sus palabras "lo que queda de él"
Con expresión de añoranza, a la manera de una guía inmortal, perenne testigo del hoy y del ayer- la añosa mujer  rememora que "ella y sus compatriotas son las últimas judías de aquella ciudadela, antaño menospreciada y cuya esencia autóctona siente que se acaba".
Y relata, como si lo estuviera viendo, "que después de que el Papa Pablo IV lo eligiera en 1555 como el sitio que congrega a todos los judíos del entonces Estado Pontificio y tras muchas vivencias –incluida el régimen nazi-, el gueto judío  se ha puesto de moda. Pero los judíos romanos, una de las comunidades más antiguas de Europa, cuyo origen se remonta al siglo segundo antes de nuestra era, ironizan sobre su futuro.
Actualmente, se nos cuenta, habitan en el geto 200 judíos, muchos menos que los casi seis mil que vivían antes de la Segunda Conflagración Mundial.
Llama la atención, por otra parte, de acuerdo a Savio, la visita de judíos de otros lares que acuden al gueto judío, incluso con su kipá, su tradicional solideo, por diferentes razones: el sentirse entre hermanos o bien, para gozar de los ricos platillos  tradicionales.
Savio, asimismo, nos convoca  a la sinagoga, "que delimita el gueto con la rivera sureña del río Tíber, a la altura de Lungotevere dei Cenci, construida en 1904 tras la unificación italiana, y  nos invita a pasear por sus calles, a perdernos por sus avenidas, a alcanzar la Fuente de las Tortugas en la Plaza Mattei. O bien, a caminar por la Vía Catalana que narra la llegada de judíos catalanes y castellanos que  arribaron a Italia tras la Expulsión de los Judíos en 1492.
Y, como si no fura suficiente, según  cuenta, el 16 de octubre de 1943 dos mil judíos fueron concentrados en el gueto romano y luego deportados a Auschwitz. Tan sólo retornaron –vivos y salvos- doscientos.
Una anciana, Lia Levi, testigo de aquellos aciagos días, afirma sobre su experiencia personal, sobre su historia y la de sus congéneres:
"¿Cómo olvidar? Deportaron a nuestros amigos y familiares a pesar de que les habíamos entregado todo el oro que poseíamos, tal como se nos había pedido", rememora."
Irene Savio, quien reconstruyó fielmente  tanto el ayer, como el ahora,  concluye con un empático  comentario: "Sometidos a humillaciones y prohibiciones, los judíos del gueto vivieron en esos años en difíciles condiciones. Pero, pese a todo, lograron sobrevivir e influenciar la cultura y cocina local. Como muestra, un ejemplo: en numerosos restaurantes de la capital italiana, entre los platos más populares sobresalen las alcachofas a la judía (carciofi alla giudea, en italiano)

Fuentes:
Savio, Irene, Reforma, De viaje, domingo 11 de marzo del 2012.

Keller, Werner, Historia del pueblo judío, desde la destrucción del Templo al Nuevo Estado de Israel, Barcelona, ed. Omega, 1966.



Regreso al contenido | Regreso al menu principal